El Salvador - Septiembre 3, 2015

GD Radio

El lado social de lo jurídico

Opinión
  • Opinión
  • / Columnas

Por siempre, cualquier sociedad o grupo de personas y sobre todo en los países desarrollados, han podido triunfar debido a una única razón.

22 de Agosto de 2013 a la(s) 6:0 / Roberto Vilanova M.

Archivado en Arzobispo CSJ empleos sala constitucional

 Esta es, que han podido respetar ciertas normas o leyes, las cuales sirven para garantizar el orden y que todos los miembros sepan cuáles son las reglas del juego y pueda existir una convivencia pacífica, la cual permita buscar el bien común.

El solo hecho de establecer unas reglas del juego obliga a la existencia de una persona o entidad que vele porque todo se cumpla según lo acordado o para que se entienda mejor, un árbitro. En nuestro país, este árbitro es la Corte Suprema de Justicia, quien a su vez cumple su función distribuyendo su responsabilidad en varias salas o grupos de personas encargadas de áreas específicas; siendo la Sala de lo Constitucional el árbitro principal, pues es la que se encarga de determinar si algo no está de acuerdo a la Constitución de la República. Para entenderlo mejor, esto es lo mismo que ocurre en cualquier deporte y donde no existe solo un árbitro, sino varios árbitros; con distintas atribuciones.

Ningún deporte se podría jugar sin un árbitro. En el caso que los salvadoreños conocemos más, que es el fútbol, podríamos preguntarnos: ¿Qué pasaría si el árbitro se pone de acuerdo con uno de los equipos, para pitar en contra del otro y perjudicarlo? Lo más seguro es que, con el pasar del tiempo, el público se daría cuenta y comenzaría a exigir que se pare el juego o se le sustituya; propiciando una confrontación entre los simpatizantes de ambos equipos.

Como otra variante: ¿Qué pasaría si uno de los árbitros de línea comienza a cuestionar las decisiones del árbitro principal y tomando su propio criterio decide mejor pitar, él mismo, las faltas del juego? De nuevo, la respuesta es obvia y para todos aquellos que, aunque sea un poco, entendemos de fútbol, las consecuencias serían igual de dañinas que en el caso anterior y todos los involucrados terminarían completamente a disgusto; lo que haría que el juego se suspenda, armándose un caos.

Algo similar es lo que está ocurriendo desde junio de 2011 en nuestro querido país, desde que el árbitro principal o sea la Sala de lo Constitucional decidió jugar su verdadero papel democrático y lo cual últimamente ha desencadenado, como consecuencia, el aparente desacuerdo entre la Sala de lo Constitucional y la Sala de lo Contencioso Administrativo, o sea, un desacuerdo entre uno y otro árbitro.

De sobra se ha comentado sobre los aspectos jurídicos de esta confrontación y lo cual, incluso, ha obligado al arzobispo de San Salvador a tomar posición en el asunto, pues dada la gravedad de las consecuencias, su responsabilidad es orientar a la ciudadanía hacia la verdad. Mientras esta discusión continúa, la realidad social es que los que están sufriendo las consecuencias es el público o sea todos los salvadoreños; pues el país se encuentra a la deriva y por tanto la generación de nuevos empleos, que es la variable social más importante, se ha estancado.

De ahí que lo que se debiera procurar es que todos los árbitros o sea todos los magistrados de la CSJ debieran reunirse a evaluar las consecuencias sociales que sus desacuerdos están teniendo y comprendiendo que “donde reina el amor, sobran la leyes”, como dijo Platón; concluyan que lo que nuestro país necesita es más y mejores empleos y estos solo pueden generarse si existe una seguridad jurídica; que este caso es el apego a respetar las decisiones del árbitro principal o sea la Sala de lo Constitucional. Nos parezca o no nos parezca, como en el fútbol.

Quizá te pueda interesar

Estimados lectores

LA PRENSA GRÁFICA mantiene la disposición de dejar sus canales de comunicación abiertos para la libre expresión de nuestras audiencias sobre cualquier tema publicado en nuestras plataformas digitales. Sin embargo, hemos leído comentarios ofensivos así como discusiones bastante negativas que contradicen el sentido de la libre expresión.

Les invitamos a hacer buen uso de este espacio generando discusiones sanas y con respeto, ya que al detectar ofensas o calumnias nos vemos en la obligación de borrar los mensajes.