Regreso. Alba Marroquín se retiró de la esgrima en 2009, tras el Panamericano realizado en El Salvador. En 2012 volvió y en los Centroamericanos es la principal carta nacional de este deporte.

D espués de estar fuera de las pistas de esgrima por casi dos años, Alba Marroquín regresó en noviembre pasado y es, hoy en día, la principal carta del equipo femenino que participará en los Juegos Centroamericanos de San José, en marzo próximo.

La última competición fuerte de Alba se llevó a cabo en el Panamericano mayor de 2009, disputado en El Salvador. A partir de ahí, por diversas razones tuvo que retirarse –entre ellas, por maternidad– y aunque al momento de su regreso su estado físico no era el mejor, representó al país en la Copa Giorgio Scarso que se disputó en noviembre.

“Después del primer día que entrené, me dolía todo. El deporte o lo dejás de una vez o nunca lo dejás. Pero no lo dejés de repente y después lo retomés de repente. Regresar ha sido lo más doloroso que he hecho en mi vida, físicamente. Emocionalmente, satisfactorio, muy bonito”, afirmó la esgrimista, que tiene una meta muy clara: ganar la medalla de oro en sable en los Juegos Centroamericanos.

“Estos van a ser mis segundos juegos, los primeros los gané. Tengo que volver a ganarlos. Dejémonos de cuentos. No voy a ir a ver cómo me va. A estas alturas la experiencia no me da para decir eso”, confirma Alba, que tiene como plan cerrar el ciclo olímpico 2013-2016 con buenos resultados.

Sin embargo, para que El Salvador pueda conseguir ganar la esgrima centroamericana, Marroquín dice que tanto ella como los 23 atletas que conformarán el equipo salvadoreño en la justa deberán sortear las complicaciones que han tenido en la preparación, así como la falta de presupuesto que ha tenido la federación, en la cual ella funge como vocal.

“Los juegos los vamos a ganar más que todo con el corazón. No hay por qué pensar que no se puede hacer, aunque las circunstancias económicas no nos han podido ponernos al hilo. Guatemala hará (desde hoy) una base de entrenamiento en Cuba, que, quiérase o no, ayuda a concentrarse y alejarse de los problemas. Nosotros no hemos tenido fogueos”, agregó.

Otro de los puntos que ha influido en la preparación es la limitación en cuanto al equipo que ha tenido. “Quizá ha sido la más fuerte limitante de los últimos 10 años. Espada y florete ha estado entrenando con equipo de niños y eso afecta”, acabó Alba Marroquín.