Foto por

1 de 2
L as inversiones colombianas que se decidieron por El Salvador como un eslabón de su crecimiento están en medio de un proceso avanzado de consolidación. Sus protagonistas: el sector financiero. La compañía de seguros Suramericana, que adquirió las acciones de Aseguradora Suiza Salvadoreña (ASESUISA), vino a completar la familia que Grupo Sura adoptó años atrás: banca, fondos de pensiones y ahora, seguros. Sus directivos están en el país para formalizar estos vínculos.

Gonzalo Pérez Rojas, presidente de Suramericana, llegó para presentarse con el equipo de ASESUISA. Sostiene que el país es tierra fértil para su estrategia.

¿Cómo los ha tratado El Salvador durante todo este proceso de adquisición?

Es un país bastante amable para la inversión extranjera. Creo que nosotros apenas estamos empezando, pero tenemos un caso cercano por nuestros colegas del banco (refiriéndose a Banco Agrícola, adquirido por Bancolombia, empresa hermana de Suramericana bajo la sombrilla de Grupo Sura) y los otros colegas colombianos que han invertido en El Salvador. Primero, los salvadoreños nos han abierto su casa y su país sin ninguna especie de limitaciones ni consideraciones. Segundo, las autoridades de aquí han sido también amables con la llegada de estas inversiones. Todos entendemos que esto que estamos haciendo no es solo una inversión en capital, sino en talento humano y que juntos podemos hacer crecer estos países. Adicionalmente, desde el contexto de América Latina, vamos sumando el conocimiento de cada una de las regiones. Eso es lo que estamos haciendo aquí, en El Salvador.

¿Pero dónde se refleja esta amabilidad de la que están hablando? Marco legal, incentivos...

El marco legal es totalmente compatible con la inversión extranjera. Durante el proceso es lógico: hay que hacer trámites. Nuestros países, en algunas ocasiones, exigen trámites un poco más de la cuenta, pero cuando se está pensando en una inversión de largo plazo no presenta ningún inconveniente. Cuando llegamos a un país para quedarnos, uno o dos meses más por un trámite no es obstáculo. Lo primero es que la legislación nos permitió llegar y ya eso es positivo. Nos permite llegar con libertad y ser accionistas con el 97% de la compañía. Son hechos totalmente fundamentales desde el punto de vista financiero, porque permiten estrategias distintas. Para quien quiera hacer una inversión seria y no una tipo golondrina, sabemos que es posible tomarse el tiempo que requieran los procesos. Otro aspecto es la cultura del país. Realmente, los salvadoreños aceptan y crecen con las compañías que llegan y luego no existe esa barrera cultural.

Viéndolo con perspectiva, ¿qué los motivó a elegir a El Salvador, frente a una competencia muy fuerte en la región centroamericana?

En Colombia ya habíamos alcanzado una participación de mercado que nos indicaba que era necesario diversificar. Esa es una razón clara de internacionalización: está en los libros y, aunque no siempre dicen la verdad, con la práctica es absolutamente claro. Lo siguiente es preguntarnos ¿hacia dónde dirigimos esta inversión? Tenemos que llegar a países que nos permitan hacer esa inversión de manera amigable, que tengan mucho potencial de crecimiento, y tercero que culturalmente sean bastante similares. Cuando se habla de seguros, especialmente, la parte cultural es importante porque entregamos confianza, estabilidad. Es un tema de afinidad. No es lo mismo arribar a Tailandia, reduciéndolo al absurdo, que llegar a El Salvador. En El Salvador tenemos varias aproximaciones. Es impresionante la similitud entre las personas y teníamos una buena prueba con la adquisición de Banco Agrícola, ya había un recorrido. El potencial de crecimiento es absoluto. Yo creo que en toda América Latina, pero particularmente en El Salvador. La penetración del negocio asegurador en el Producto Interno Bruto de América Latina es bajo y obviamente eso también hace que para nosotros sea atractivo. Por último, pero demasiado importante, es que nuestros países pueden ser interesantes, no todas las compañías son igualmente interesantes: ¿cuál es la compañía? ¿quiénes han sido sus dueños? Es totalmente fundamental para nosotros. Cuando se invierte en el sector asegurador, detrás de esa adquisición están los niveles de reserva de la compañía y esto es confiar en los administradores anteriores.

Aquí son pocos los que contratan seguros, ¿piensan conquistar a más usuarios?

Nosotros tenemos una posición un poco herética sobre el asunto. Yo, en lo particular, he luchado por no decir “hace falta una cultura del seguro”. Es que la falta, entre comillas, del seguro es una incapacidad que hemos tenido los aseguradores en el mundo. No hemos sabido aproximarnos con la solución adecuada, con el canal adecuado, a la población. En Suramericana hemos hecho un desarrollo de canales y soluciones elementales que llegan a todos los niveles de la población. Probamos ser capaces de lograr que las personas de menos ingresos aprecien el valor del seguro. Hemos estado usando canales que no llegan a todos los sectores de la población por motivos que pueden ser hasta de eficiencia. No son inteligentes desde el punto de vista de la comunicación. Por esta razón hemos incorporado antropólogos y sociólogos a esta compañía.

Ahora, ¿cuál sería la expectativa que tienen del país? Porque se aproximan dos reformas que afectan al sector financiero: la reforma a ley de servicios e impuestos a transacciones.

Lo único que los empresarios solicitan es estabilidad jurídica. Vemos que es fundamental en El Salvador, Colombia y Panamá. Al llegar ya se sabe que este país tiene un proceso político maduro, conocemos la economía... Sabemos a qué país llegamos. Lo único que se requiere es estabilidad, reglas del juego estables y claras. No significa que el país no evolucionará. Creo que todo está en la discusión y es lógico, es parte del desarrollo de los países que la sociedad civil y el Gobierno dialoguen sobre lo que mejor conviene al país. Los cambios impositivos, si son para el bien del país, nos ayudan a todos. Tenemos una convicción absoluta de que el crecimiento del país tiene que ser armónico, no podemos pretender que solo sea ASESUISA la que crezca. Necesitamos que crezca El Salvador, que crezca todo el país y su economía. Si eso lo consiguen los cambios impositivos, nosotros seremos los primeros en acompañarlos. Lo primero que tenemos que mirar a su vez es que no puede ser solo un pensamiento de la compañía. Cuando entramos a ser interlocutores de un gobierno no vamos a defender solo las inversiones en pensiones o la administración de activos: se trata de defender un país.