Feria. La actividad se realizó en la avenida Cuscatlán del municipio de Tacuba, en Ahuachapán, y se buscó beneficiar a 250 productores agrícolas.

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Germán Jiménez es uno de los más de 30 agricultores que recientemente participaron en una feria de intercambio de semillas criollas organizada en el casco urbano de Tacuba por la Fundación para el Desarrollo Económico y Restauración Ambiental (FUNDESYRAM).

Jiménez, de 55 años, reside en el caserío Lomas de San Antonio del cantón El Chagüite, en Tacuba, y a la feria llevó dos tipos de semilla: moringa y maíz criollo.

“La moringa es una planta que da un fruto muy nutritivo, en el campo las mujeres que tienen niños tiernos la ocupan para que les baje la leche”, dijo Jiménez, quien agregó que la planta es originaria de la India.

Jiménez la cultiva hace seis años gracias a que un organismo no gubernamental se la llevó hasta su casa. “Si alguien quiere moringa yo se la cambio por otro tipo de semilla que yo no tenga, así es como funciona esto, como un trueque”, dijo.

Israel Morales, técnico de FUNDESYRAM en Tacuba, dijo que la feria es parte del Tercer Encuentro Regional de Agricultura Orgánica, que tiene como objetivo que los productores intercambien sus experiencias sobre el tema de producción orgánica de granos básicos, hortalizas y frutales.

El 80% de los participantes de la feria reside en 18 comunidades de Tacuba donde trabaja FUNDESYRAM, esas comunidades están en los cantones El Chagüite, Loma Larga, San Rafael, El Sincuyo, El Rosario, El Níspero y San Juan. Aproximadamente se atiende a unos 250 agricultores.

Entre las semillas criollas expuestas en la feria se pudo ver diferentes tipos de frijol (de seda, negro, blanco, frijol chocolate, frijol abono, etcétera), maíz (blanco, amarillo y negrito), semillas de pipián, semillas de ayote, además de otras.

“Esto es parte de nuestra estrategia de seguridad alimentaria para que la gente dependa lo menos posible de los proveedores de semillas, quienes venden las semillas, genéticamente modificadas, a precios muy altos”, dijo Morales.

El técnico de FUNDESYRAM agregó que las semillas genéticamente modificadas dañan la salud y tienen efectos negativos en la biología del suelo.

“A nosotros como agricultores nos interesa sembrar semillas nacionales de las que sembraban nuestros antepasados porque no necesitan de tanto abono”, dijo Jiménez.

Aura de Borja, responsable del Banco de Germoplasma del Centro Nacional de Tecnología Agropecuaria y Forestal (CENTA), dijo que su participación en la feria de intercambio responde al fortalecimiento de su colección de semillas criollas.