Control. El funcionamiento del nuevo puesto de migración mejorará el control de los pobladores de la zona entre El Salvador y Honduras que continuamente cruzan por la frontera.

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Los pobladores de los ex bolsones Rancho Quemado, en Perquín (Morazán); y Nahuaterique, en Honduras, ya cuentan con un punto fronterizo en el sitio conocido como Pasamono La Concordia, con lo cual se agilizará el paso migratorio entre las personas que viajan entre ambos países.

El puesto fue habilitado por las autoridades migratorias, el 1.º de agosto, justamente para facilitar el viaje de los turistas salvadoreños que deseaban visitar las comunidades hondureñas y viceversa. Desde principios de año, funcionarios locales y gubernamentales de Morazán iniciaron gestiones para lograr la apertura de una oficina migratoria y aduanal que permitiera el libre paso de personas y sus mercaderías. La necesidad de un puesto aduanal y migratorio en Rancho Quemado se sustenta en la cantidad de personas que viajan entre las comunidades de ambas naciones y por la costumbre de los pobladores del lugar de transportar madera y otros artículos que se producen en la zona.

Actualmente, los pobladores prefieren transportan sus mercaderías por puntos ciegos, debido a la imposibilidad de realizar los trámites aduanales en la zona de los ex bolsones.

Rubén Alvarado, director general de Migración y Extranjería, explicó que la apertura de este nuevo paso fronterizo es la respuesta a un mal que se hizo, hace varios años, a cientos de salvadoreños y hondureños: “Este nuevo paso fronterizo es para nuestros hermanos salvadoreños que quedaron en el lado de Honduras y para los hondureños que quedaron de este lado”.

El funcionario indicó que el lugar es el paso obligado de los aproximadamente 8,000 salvadoreños que quedaron en los ex bolsones y que aún acostumbran viajar a El Salvador para utilizar los servicios médicos locales, hacer compras y realizar otras diligencias.

Alvarado agregó que antes de abrir el paso fronterizo se elaboraron estudios y análisis en los que se tomó en cuenta que las fronteras más cercanas se localizan a casi 300 kilómetros de distancia. “El análisis que hicimos es que tenemos alrededor de 274 kilómetros desde Rancho Quemado hasta los puestos fronterizos habilitados de El Poy, en Chalatenango; y El Amatillo, en La Unión. Es una situación compleja porque para hacer los trámites tienen que viajar hasta 10 horas”, explicó el funcionario.

La importancia de la habilitación de un puesto fronterizo en el sector de los ex bolsones de Perquín radica en que no solo se regularía el control de las personas, sino que también garantizaría la seguridad de los habitantes que transitan entre ambas naciones. Al abrir la frontera integrará en un solo lugar a PNC, Aduanas, Migración, Fuerza Armada, MAG y OIRSA (Organismo Internacional Regional de Sanidad Agropecuaria).