Al acto de celebración del 25.º aniversario de fundación de la diócesis de Zacatecoluca asistieron: el cardenal hondureño Óscar Andrés Rodríguez Maradiaga, representantes de la nunciatura apostólica en el país y de las conferencias episcopales de Honduras, Guatemala y El Salvador en su totalidad, también delegaciones de la Iglesia católica de Estados Unidos, párrocos de la diócesis de Zacatecoluca y unos 5,000 feligreses católicos de La Paz, quienes desde el sábado se congregaron y participaron en una vigilia.

La Santa Misa fue oficiada por el cardenal Óscar Andrés Rodríguez Maradiaga, quien hizo una reflexión: “Hoy día, en el mundo se quiere apartar a Dios de la historia, de la vida, de la economía, de la política, de la cultura; y cuando nos apartamos de Dios, y cuando el odio y la violencia aniden en un corazón, el mundo sabrá que la herencia que le espera es la tristeza y el dolor”.

“Pero cuando el Evangelio de Jesús nos dice del ‘maligno’, habla del príncipe de este mundo, por eso no se debe aceptar aquellos que quieren apartar al Señor y elegir el ídolo del poder, el ídolo del placer sin reglas morales, el ídolo del dinero”, prosiguió.

“Qué triste”, agregó, “cuánta gente vende su conciencia ya no por 30 monedas, como lo hizo Judas, sino por el dinero maldito de la droga que está destruyendo nuestra América Central y el mundo”, apuntó.

Y finalizó aconsejando a los asistentes: “Por eso cuando el Señor Jesús pide que nos cuide del mal, todos debemos ser valientes a decir sí a lo que es sí y no a lo que es no, y nunca vender ni hipotecar la conciencia”.

La diócesis de Zacatecoluca fue erigida por su santidad Juan Pablo II, el 5 de mayo de 1987; su primer obispo fue el fraile franciscano Romeo Tobar Astorga, quien fue consagrado el 25 de julio de ese mismo año.

En su lugar fue nombrado monseñor Elías Samuel Bolaños Avelar. La diócesis cuenta con un buen número de sacerdotes y de seminaristas, además ha enviado sacerdotes a Juticalpa en Olancho Honduras, y a Tilarán en Costa Rica.

También tienen religiosos estudiando en Roma y atendiendo la parroquia de San Nicolás en Mandela.