Ruido en negocios con poco control
Comuna no tiene aparato para medir decibeles.
Escrito por Liliana Fuentes MonroyMartes, 02 junio 2009 00:00
Como de costumbre, Miguel Cárcamo se sentó a leer el periódico en lo alto de una de las bancas de cemento del parque Guzmán, frente a la catedral de San Miguel, pero fruncía el ceño y se tapaba un oído según él para poder leer con tranquilidad.
“No me puedo concentrar, mucha bulla”, se quejó. Sin embargo, llega al parque cada mañana porque no tiene otra opción. En el sitio hay que hablar más fuerte, pues el ruido es ensordecedor. Los buses pitan, las bocinas de un comercial ofrecen mejores precios, otros llaman a las personas para hacerles exámenes de la vista gratuitos, los de los puestos establecidos atraen a sus clientes, en las paradas de buses los cobradores apresuran a los transeúntes. Caos.
Y adentro de catedral, las homilías eran interrumpidas por quienes ofrecen “cuatro piezas por un dólar” en un mercado de pulgas con suficiente sonido para llamar la atención de los que circulaban por unas cuatro cuadras.
De acuerdo con el obispo, Miguel Ángel Morán, en algo se ha mejorado, ya que antes colocaban parlantes con mucho volumen en el centro del parque, pero a su juicio aún falta mucho por hacer.
“Siempre hay interrupciones por el ruido; otro problema es que inescrupulosos molestan los vehículos que estacionan cerca de catedral”, se quejó el obispo.
La alcaldía migueleña tampoco da ejemplo y ha otorgado permiso para que en el portal del edificio que ocupa se coloquen bocinas para comercializar productos durante la semana. Quienes manejan los aparatos de sonido programan música y hacen comentarios con alto volumen como si se tratara de la promoción de una fiesta.
Habla el CAM
El director del Cuerpo de Agentes Municipales (CAM), Efraín Rivas Montes, dijo que se regula el sonido estridente y que incluso han tenido que confiscar aparatos e imponer multas para frenar los abusos que se cometen.
“Hay gente que se dedica a alquilar aparatos de sonido. Hay dueños de comerciales que abusan, ya que la ley señala que la propaganda solo se debe oír dentro el recinto donde funcionan”, explicó.
Un problema que enfrenta el CAM es que no posee un aparato que le ayude a medir los decibeles para establecer con claridad quién cumple y quién no acata la ordenanza.
“Tenemos muchas quejas por el ruido en el centro de la ciudad, atendemos las que podemos; si las personas son reincidentes, la multa es mayor y a la tercera vez no se le renueva la matrícula”, comentó Rivas.
Los campos con (*) son obligatorios
Muchas gracias, su comentario se publicará una vez sea revisado.
Foto de LA PRENSA/Liliana Fuentes
Ruido
60
decibeles ya son considerados dañinos para el oído humano.
















Subir








Comentarios