En un inicio, se plantan muchos individuos para inducir la competencia y así lograr que los árboles crezcan rectos con una copa reducida y un buen fuste comercial. Sin embargo, la competencia por agua, luz y nutrientes no debe ser tan excesiva, ya que esto puede perjudicar el buen desarrollo de los árboles. Por la razón anterior es que al pasar el tiempo se hace necesario reducir la cantidad de árboles mediante el raleo.

 

Al ralear se debe eliminar árboles con las características siguientes: mala forma, bifurcados, inclinados, suprimidos y poco desarrollados, enfermos, los de menor diámetro y altura.

 

Ventajas de aplicar raleo:

 

Favorece el desarrollo de los mejores árboles, se obtiene mejor calidad y mayor producción de madera para aserrado, se logran mayores ganancias, facilita el acceso, manejo y aprovechamiento de la plantación forestal.

 

Primer raleo. El primer raleo se debe hacer en el momento que se da una fuerte competencia entre árboles; esto ocurre cuando se presentan las siguientes indicaciones:

 

1) Cierre del dosel. Las copas se empiezan a entrecruzar implicando poca entrada de luz a la plantación.

 

2) Cambios de vegetación. La vegetación en el suelo se vuelve muy escasa debido a la poca cantidad de luz.

 

3) Recesión de copas. Las ramas inferiores de los árboles empiezan a perder sus hojas o a secarse.

 

Estas condiciones generalmente se presentan cuando los árboles alcanzan entre 7 y 9 metros de altura total en plantaciones establecidas a 3x3 metros.

 

En un primer raleo se recomienda cortar la mitad de los árboles (50%). Para ejecutarlo y lograr una buena distribución de los árboles, se debe seguir los siguientes pasos:

1) Colóquese en una esquina de la plantación frente a dos hileras de árboles.

 

2) Entre el árbol de la derecha y el de la izquierda elija el mejor y marque el que se va a cortar.

 

3) Repita el proceso para la siguiente pareja de árboles.

 

4) Si se cortan o se dejan dos árboles, se debe corta la siguiente pareja.

 

5) Los árboles muertos o faltantes se consideran raleados.

 

Raleos posteriores. Un segundo raleo se debe realizar cuando las ramas de los árboles empiezan a entrecruzarse de nuevo, esto generalmente ocurre cuando la plantación alcanza entre 14 y 15 metros de altura. Lo que se pretende es dejar para la cosecha final un máximo de 200 árboles de buena calidad. Esto se logra mediante un segundo y último raleo del 50% o bien mediante un segundo o tercer raleo, ambos aproximadamente al 33% de intensidad.

 

Tanto el segundo como el tercer raleo deben generar trozos para aserrar, ya que se trata de árboles más gruesos y de mejor calidad que los que se eliminaron durante el primer raleo.

Manuel Mauricio Martínez

Colaborador de Campo

Datos tomados de: Instituto Tecnológico de Costa Rica (TEC).