Mujeres apuestan por crianza pelibuey
Escrito por Cecilia OrtizMartes, 25 agosto 2009 00:00
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Noventa y seis mujeres de 10 comunidades del municipio de Tecoluca, en San Vicente, le están apostando a la crianza de pelibuey como alternativa para mejorar sus condiciones de vida e ingresos económicos.
La crianza de estos animales, cuya carne es exquisita y con más proteína que la de res, es parte de un proyecto piloto que está siendo financiado con fondos del Gobierno Vasco y administrado por la Microrregión Económico Social (MES).
Las mujeres participantes están aprendiendo a reproducir y criar estas ovejas con la finalidad de llegar a tener cantidades que les permitan comercializar sus propios animales y para el consumo de sus familias.
Como una alternativa más del proyecto, las beneficiadas también están siendo capacitadas en el destace y preparación de platos especiales con esta carne, tal como costillas en jugo de naranja, estofado, chicharrón, tortas y sopa de mondongo, entre otros.
Giovanni Salazar, técnico del proyecto, explicó que se pretende, en un tiempo de dos años, volver sostenible la crianza de estos animales para que mujeres y sus familias tengan oportunidades de desarrollo económico.
Un pelibuey adulto puede costar entre $90 y $100 y su carne entre $5 y $7 por libra.
Añadió que la primera experiencia del grupo en cuanto a la venta de platillos de pelibuey se tuvo durante los festejos patronales de Tecoluca, cuando los platos de esta carne fueron muy solicitados.
Para impulsar más este aspecto, Rafael Ayala, encargado de comercialización del proyecto, aseguró que se tiene previsto que a partir del 29 de agosto, las mujeres vendan su platillos todos los fines de semana en el mercado de San Nicolás Lempa durante un festival de comida exclusivo del pelibuey.
Buena experiencia
Catalina Moreno es una de las 96 beneficiadas con el proyecto. Asegura que empezó la crianza de pelibuey con dos animales y ahora ya ha incrementado a 10.
Para ella, la experiencia de criar estos animales ha sido positiva, principalmente porque ha aprendido a cuidarlos, a preparar su carne y sabe que tiene una inversión asegurada.
“Criarlos quiere trabajo, porque hay que darles de comer dos veces al día, llevarlos a pastar y estar pendiente de que estén sanos. Pero su carne es deliciosa y se vende bien”, comentó. Se espera que la población de 200 ovejas se quintuplique.
















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