A las autoridades se les debe dotar con mejores instrumentos.
Ayer, durante su participación en la Entrevista en Línea de LA PRENSA GRÁFICA, el ministro Munguía Payés aseguró que esa unidad está evolucionando muy bien y su creación está referida a los compromisos asumidos de llevar seguridad a las calles y ejercer control del mayor generador de violencia en el país, como es la pandilla.
El militar en retiro advirtió que en aproximadamente un mes la Unidad Antipandillas contará con unos 450 elementos. Dentro de esta se tiene integrada otra unidad de intervención que se encarga de la parte represiva, pero con un componente de investigación e inteligencia para tener definidas las áreas de operación. Son como los ojos y los oídos de la Unidad Antipandillas, afirmó el ministro.
En el esquema operativo, el funcionario no descartó que la unidad pueda tomar zonas de ciertos territorios del país con presencia de pandillas, pero sus elementos no estarán arraigados en un solo lugar.
El ministro Munguía Payés tiene la fuerte convicción de que los resultados de la nueva estructura operativa policial se verán en los próximos seis meses o un año.
El titular de Seguridad no ocultó su satisfacción por la Unidad Antipandillas, al punto de que no dudó en mostrarla como un modelo que se puede duplicar. Dijo que la Academia Internacional para el Cumplimiento de la Ley en Latinoamérica (ILEA, por sus siglas en inglés) habla e invita a los países que integran el triángulo norte de Centroamérica a que conozcan esa unidad.
El Salvador se ha puesto a la vanguardia en el combate del crimen, aseguró el funcionario.
Trajo a cuenta también que se ha logrado disminuir la tasa diaria de homicidios a escala nacional. Recordó que el número de víctimas mortales derivadas de la violencia oscilaba en 14, una cifra diaria que ha disminuido a cuatro o cinco, lo cual, afirmó, se convierte en un asunto impactante.
Todas estas iniciativas están siendo vista con lupa, agregó tras anunciar que el 28 de mayo llegará al país el secretario de seguridad multidimensional de la Organización de Estados Americanos (OEA) para ver qué se está haciendo y por qué estos logros.
Estado de excepción
El ministro admitió la complejidad del fenómeno y señaló que no es un problema de delincuencia común, por eso anticipó que el Ministerio de Justicia y Seguridad trabaja en un pliego de reformas legales e institucionales en tanto el sistema legal para combatir ese fenómeno no pega.
Las nuevas disposiciones legales que deben pasar por la aprobación de la Asamblea Legislativa incluyen una propuesta que ya ha sido parte de la reflexión de las medidas extraordinarias para hacer frente a los altos índices de violencia y criminalidad.
En las modificaciones se incluirán los estados de excepción de forma focalizada, una medida que, según el ministro, deberá estar sustentada legalmente en función de la amenaza. A las autoridades se les debe dotar con mejores instrumentos... lo que se tiene en El Salvador no es delincuencia común, estamos hablando de organizaciones bien estructuradas, justificó Payés.
Para tratar de dimensionar el problema y mostrar la parte cuantitativa, habló de un censo que está en curso sobre el número de pandilleros a escala nacional y adelantó un dato revelador: La cifra que nos sale es 60,000 pandilleros en la mitad de municipios.