Anhelo. José Valle, de 60 años, espera que sus familiares puedan llevarlo a su hogar, en Sonsonate.

“Me da lástima, porque ya lleva un mes así. Talvez de esta forma los familiares vienen por él.”

Con lágrimas en los ojos don José afirma que Silvia, una de sus hijas, lo llevó a pasar consulta al hospital del Seguro Social “en la capital”, donde le realizaron diferentes chequeos médicos. En el lugar, sus hijos lo visitaron durante dos semanas; sin embargo, cuando le dieron el alta no fueron por él. Dice no estar seguro de lo que ocurrió después. 

“Yo estaba allá (a tres cuadras de Ilopango) y unos muchachos (policías) llegaron a platicar conmigo y me dijeron que me viniera para acá (al parque). Ellos me aseguraron que se comunicarían con mis hijos, pero ya no vinieron”, relató don José. 

Él procreó a tres hombres y a tres mujeres, pero lamenta que ninguno de ellos pueda ir por él. “Esta Alfredo, William, Silvia... todos son Montoya”, repetía. 

Don José sostiene ser originario de la hacienda El Sunza, en el departamento de Sonsonate. Afirma que sus familiares residen en dicho lugar, pero al encontrarse como indigente en Ilopango dice que no tiene los recursos para trasladarse hacia ese departamento; además, no recuerda los números de teléfono de sus hijos para comunicarse con ellos. 

Actualmente cuenta solo con el apoyo de los ciudadanos que le llevan abrigo, comida y plástico para cubrirse de la lluvia. “A mí me da lástima, porque ya lleva un mes en esas condiciones. Duerme en el parque y la gente que viene aquí es quien le da comida y agua. Talvez de esta forma los familiares viene por él”, comentó un residente. 

Don José espera no pasar más tiempo durmiendo en el suelo del parque central de Ilopango. Su ilusión es que personal de la alcaldía, de la PNC o un buen ciudadano lo traslade hacia Sonsonate o que cualquiera de sus hijos pueda darle la alegría de llevarlo de nuevo a su vivienda, la cual construyó con mucho esfuerzo y sacrificio, recuerda.