La primera vez que los funcionarios de Belice sospecharon que pandillas salvadoreñas tenían planes de radicarse en su territorio fue en 2003. En octubre de ese año, Noel Leal, superintendente entonces de la policía beliceña, le externó su preocupación a Ricardo Menesses, quien fungía como director policial de El Salvador. La queja la hizo Leal durante una reunión que sostuvieron funcionarios de Seguridad Pública de Centroamérica, en Guatemala.
Hay temor de que lleguen los pandilleros a Belice, y tenemos información de que algunos miembros se han infiltrado, pero que no están muy activos, aunque el potencial está ahí, le expresó Leal a su colega salvadoreño.
Menesses había llegado ese año a la cumbre del istmo sobre seguridad con un portafolio donde aseguraba que en El Salvador se había logrado reducir los homicidios a nueve diarios. Se lo atribuyó al plan Mano Dura. Leal quería conocer esa experiencia para combatir a las pandillas salvadoreñas en Belice con el mismo rigor.
De 2003 a la fecha, las pandillas salvadoreñas han crecido en Belice. Un informe de la policía beliceña reseña que en la comunidad Salvapán, ubicada en la capital de Belice, Belmopán, existe presencia de las dos pandillas que tienen más miembros en El Salvador. Según el Ministerio de Relaciones Exteriores, 60,000 salvadoreños residen en Belice aproximadamente, la mayoría en Salvapán. Esos cálculos estiman que los salvadoreños representan la quinta parte de la población total de Belice. Según el Gobierno beliceño, la población del país es de 315,000 habitantes. De acuerdo con la Oficina de Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (ONUDD), en 2011, Belice estaba entre los 50 países más peligrosos del mundo. Ese año, la tasa de homicidios por cada 100,000 habitantes fue de 39, según la ONUDD.
Pero las pandillas no solo se han radicado en Belmopán. Al caminar sobre el principal bulevar que cruza la Ciudad de Belice, antigua capital, se pueden ver grafitis sobre las paredes de las casas. En noviembre del año pasado, tres pandilleros salvadoreños fueron arrestados por la policía de Belice acusados de tenencia y portación de droga.
Otro reporte de la policía de Belice detallaba que una de las pandillas con más presencia en El Salvador tenía cerca de 400 miembros en el distrito de Cayo, al oeste del país. Los pandilleros, involucrados en homicidios y narcomenudeos, actúan libremente sin que la policía los detenga, describe el informe.
Desde 2007, según los reportes policiales, los pandilleros, muchos de origen salvadoreño, están involucrados en extorsiones en San Ignacio, la capital del distrito de Cayo.