El obispo castrense monseñor Fabio Colindres pidió hoy a la Organización de Estados Americanos (OEA) que este esfuerzo de seguridad y paz social, que se impulsa en El Salvador, a través de la tregua entre pandillas, no sólo sea acompañado, sino también certificado por el organismo.

Asimismo, instó a que las armas entregadas por los pandilleros, este día en un acto simbólico en la plaza Gerardo Barrios, en San Salvador, sean destruidas con la verificación de la OEA. Colindres dijo tener conocimiento que el organismo desarrolla en el país un adiestramiento de destrucción de armas a miembros de la Fuerza Armada de El Salvador (FAES).

Los pandilleros se comprometieron ayer, ante el secretario general de la OEA, Miguel Insulza, a hacer un desarme parcial de sus estructuras, como un gesto que, aseguraron, corresponde a la buena voluntad del funcionario de darle seguimiento a este proceso.

Un grupo de pandilleros entregó hoy un lote de armas (conformada por 77 armas de fuego, entre ellas tres fusiles M16 y una mina explosiva), estas fueron recibidas por Colindres, quien las hará llegar a las autoridades respectivas. En el acto estuvo presente Insulza.

Insulza reiteró, hoy, que le llena de satisfacción y esperanza los avances de este proceso y destacó que los homicidios cometidos con arma de fuego, representan un problema; sin embargo, dijo que en América Latina, en el mayor porcentaje de los crímenes son usadas este tipo de armas.

El secretario de la OEA destacó la disposición de las pandillas de deponer y entregar sus instrumentos de violencia.

“Ojalá convirtamos esta nación en lo que su pueblo siempre ha merecido”, agregó.

Por su parte, el excombatiente, Raúl Mijangos, quien junto a Colindres participaron como mediadores en este proceso, agradeció a los miembros de pandillas su voluntad para contribuir en el proceso de pacificación del país.

“Quién hubiera pensado que personas más odiadas y excluidas,  desde las condiciones en que viven, donde cumplen penas, podrían encender la luz de esperanza para superar este problema, al que nos habíamos resignado a creer que no había solución”, manifestó Mijangos.