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Informante asesinado delató envío a EUA de droga en sopa

Escrito por Equipo de Nación
Martes, 01 septiembre 2009 00:00
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Hay más personas que estamos perfilando a efecto de establecer la identidad, un aproximado de ocho personas más que están siendo investigadas.”

Fiscal del caso, sobre las investigación del triple asesinato

Creemos que se trata de venganza por enemigos del mundo del narcotráfico. Le podemos confirmar que él no era una fuente nuestra.”

Howard Augusto Cotto Castaneda, subdirector PNC

 

Los altos mandos de la Policía desmienten que Edwin Reynaldo Argueta Contreras, asesinado el fin de semana, sea su informante; pero un investigador de la División Antinarcóticos que analizó sus cifras de bonanza económica, las múltiples denuncias por estafa, amenazas y narcotráfico confirman que el originario de Sesori, empresario de 35 años, delató el trasiego de cocaína a través de sopas instantáneas hacia los Estados Unidos.

A esa información también tuvo acceso la agencia federal estadounidense antidrogas (DEA, por su sigla en inglés). El estupefaciente era embalado en el país y luego enviado a Washington y ciudades de la periferia, usando encomenderos. Los protagonistas del trasiego —según declaró “el Porras”— eran los integrantes del cartel del Coyote, con quienes mantuvo una relación cercana.

El investigador no descarta que a esta red de narcotraficantes estuvieron ligados los salvadoreños Jorge Luis Posada Guevara, Hidsar Henríquez Parada y Félix Velásquez Hernández, detenidos en los EUA, cuando intentaban ingresar considerables cantidades de cocaína oculta en sobres de sopas y en botes de gelatina para el cabello. En esa modalidad de tráfico, Argueta Contreras también involucró a un familiar de José Israel Bonilla Granados, dueño de un autolote en San Miguel y vinculado a la banda Los Perrones (nota secundaria).

Los indicios que vinculaban al ahora fallecido con esa banda salieron a la luz el 15 de marzo, cuando la Policía allanó una vivienda en Santiago de María, Usulután. Los agentes buscaban evidencia de un caso de tráfico de personas, pero encontraron dos kilos de coca, un documento de identidad de Donald Wilber Hernández —procesado por tráfico de un kilo de cocaína— y una tarjeta de circulación de un vehículo de Bonilla Granados.

El subdirector de la PNC, Howard Augusto Cotto Castaneda, dijo que la principal hipótesis de la masacre es una “vendetta”. “Creemos que se trata de venganza por enemigos del mundo del narcotráfico.” El jefe policial rechazó que esas rencillas tengan origen en la colaboración de Argueta Contreras con las autoridades. De hecho, él lo desmiente: “Le podemos confirmar que él no era una fuente nuestra, nunca hemos sacado o atendido un caso en el que él nos ha ayudado. No era nuestra fuente”.

El investigador antinarcóticos responde con una interrogante cuando se le repregunta sobre la polémica colaboración del ahora fallecido. “¿Pregúntese por qué tuvo el trato preferencial que se le dio?”. El agente hace referencia a la débil acusación fiscal que le permitió recuperar su libertad por un caso grave: narcotráfico.

Cinco acusados

La última vez que dos testigos claves vieron a Argueta Contreras, propietario de 26 inmuebles solo en Usulután (17 de los cuales ya fueron vendidos), fue en una bodega de la barra show Capricho’s. Al igual que otros dos asesinados el fin de semana —Óscar Antonio Ayala Franco y Josué René Arévalo— estaba maniatado de pies y manos.

En horas de la tarde, los ahora fallecidos habían estado departiendo en un negocio sobre la carretera de Oro, Soyapango. Dicen los testigos que ahí conocieron a dos sujetos que los invitaron a la barra show porque había barra libre. Cuando Argueta Contreras y sus acompañantes circulaban a la altura del colegio García Flamenco, en San Salvador, fueron interceptados por un automóvil y una motocicleta.

Eran los mismos sujetos que, minutos antes, habían estado en el negocio sobre la carretera de Oro. Los ahora fallecidos cambiaron de ruta. En lugar de dirigirse hacia Ciudad Merliot, como lo tenían previsto, decidieron ingresar al negocio nocturno, de antecedentes cuestionados: En el 2006, Franklin Josué Samper López —dueño de Capricho’s— fue procesado y condenado por trata de personas.

Eran, aproximadamente, las 7 de la noche del viernes. Pidieron cervezas y pasaron cinco minutos. Entonces llegaron unos desconocidos que, en colaboración con el vigilante, el DJ y tres bailarinas de la barra show, los amenazaron con un arma de fuego, los privaron de libertad, los golpearon y los amarraron. “Las bailarinas les ayudaron a lanzarles las toallas y sábanas donde prestan servicios sexuales y los ocho sujetos —incluidos los empleados del bar— se dedicaron maniatar a las víctimas y las muchachas, utilizando las toallas, les tapaban los ojos”, dice el fiscal de caso.

Cuando estaban en un cuarto que utilizan como bodega, una de las víctimas logró quitarse los cordeles. Corrió y un desconocido le disparó dos veces. Ni una bala impactó en su cuerpo y el ahora testigo abordó un taxi y se dirigió hacia la Policía a delatar el hecho. Horas después, las autoridades allanaron el local, pero Argueta Contreras no estaba, lo único que hallaron fueron unos cordeles y manchas de sangre.

Fue hasta en la madrugada del sábado que los cadáveres de Ayala Franco y Arévalo fueron encontrados en la finca San Gabriel, sobre la carretera que conduce hacia Nejapa. “El Porras”, por su parte, fue encontrado cerca del teleférico San Jacinto. La Fiscalía cree que el homicidio de este último sucedió en otro lugar: “Ahí solo lo llegaron a tirar”.

La Fiscalía acusó ayer por la tarde de homicidio agravado y robo a las tres bailarinas y los dos empleados de la barra show. La investigación sigue, dice el fiscal, porque fue “un hecho ejecutado por sujetos que tienen nexos con el crimen organizado”. El fiscal agregó que ha pedido informes a varias instituciones para determinar si “el Porras” era informante de las autoridades.

 

 

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Foto de la prensa

Sin informes

La Policía dijo que desconocía si Edwin Reynaldo Contreras Argueta declaró ante agentes antinarcóticos de los Estados Unidos. “Eso tendrían que preguntarlo a la DEA.” La Fiscalía dijo que pedirá informes sobre el caso.



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