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Los crímenes enterrados del municipio de Apopa

Escrito por Suchit Chávez
Lunes, 14 septiembre 2009 00:00
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Han venido unas 25 ó 30 señoras preguntado por sus hijos. Llegaron y preguntaron por sus desaparecidos de la zona.”

Israel Ticas, criminólogo de la Fiscalía

Camisa azul y pantalón blanco, uno. Calzoneta gris, otro. Cartera, cosméticos y una sombrilla, otra más. Prendas personales, pequeños trozos de historia que han servido para identificar a seis cadáveres enterrados en una zona rural del municipio de Apopa. La búsqueda inició por dos cuerpos hace tres semanas.

Uno a uno, la confirmación de los asesinatos fue comprobándose a través de los hundimientos de la tierra, en la lotificación San Andrés, de Apopa, en las cercanías de las colonias Nueva Apopa, Ciudad Obrera y Valle del Sol.

La información con la que contaba la Fiscalía General de la República (FGR) es de un testigo que aseguró que existían dos cadáveres ocultos bajo la tierra, y que supuestamente pertenecían a dos estudiantes.

Según el criminólogo de la FGR, Israel Ticas, la excavación fue iniciada originalmente a unos 15 metros del primer hallazgo “pero no hallamos nada”.

A la vera de la milpa seca, bajo un cocotero fue el lugar señalado como el indicado para encontrar los restos de parte de habitantes de las proximidades, aseguró Ticas que le manifestaron.

“Ubiqué varios hundimientos en la tierra”, explicó el criminólogo. El 10 de septiembre pasado, cuando corrían dos semanas y media de haber iniciado la excavación, cinco cadáveres ya habían sido retirados. Se descubrió un sexto ese mismo día y cuatro fosas clandestinas más serían indagadas.

La Unidad Especializada Antihomicidios de la FGR perfila, de acuerdo a la información testimonial que han podido recabar, como responsables de los enterramientos a pandilleros de la colonia El Castillo, del municipio de Apopa.

Fue precisamente a este hallazgo que la delegación de la PNC de este municipio le achacó parte del alza de los asesinatos en la zona: para finales de agosto, el registro marcaba ya 99 muertes violentas, muy cerca de su total durante 2008 (115), y con cuatro meses aún por correr.

Según Ticas, durante las casi tres semanas trabajadas, “han venido unas 25 ó 30 señoras preguntado por sus hijos”. Llegaron y preguntaron por sus desaparecidos de la zona, de Apopa, Soyapango, Lourdes y Aguilares, según el criminólogo.

Una de ellas acertó: el sexto cadáver, con un promedio de seis meses de enterramiento, fue reconocido el viernes pasado. Pantalón blanco, camisa azul y un gorro tipo navarone con una figura de caricatura bordada sobre él. Con 21 años. Eso deja, si se toma en cuenta los datos del criminólogo, alrededor de 25 madres sin respuesta acerca de sus vástagos.

Otros eran jóvenes también. El primer hallazgo, que fue el que inició la excavación, eran dos jóvenes, detalló la FGR. Encontrados juntos. Uno con calzoneta gris y camiseta de franjas pequeñas y el otro, con pantalón negro. Asesinados, según cálculos del criminólogo, hace unos dos años.

A menos de un metro de ellos, los investigadores ubicaron el cadáver de una mujer decapitada. Los datos de la Fiscalía apuntan que el cuerpo pertenece a una cabeza ubicada hace un año frente a una cantina. El Documento Único de Identidad (DUI) había sido puesto en la misma bolsa. Era cosmetóloga.

“Ella probablemente fue enterrada en invierno”, dijo Ticas. Una cartera, cosméticos y una sombrilla fueron dejados junto al cadáver en la misma fosa.

La utilización del cementerio clandestino, según los cálculos de enterramiento a cada uno de los cuerpos, arroja unos dos años y medio, desde 2007 a la fecha. El más reciente, el último cadáver en ser ubicado, fue reportado como desaparecido hace seis meses.

Otra osamenta masculina fue encontrada en una fosa aledaña, con apenas ropa interior y un mango por mordaza. Junto a este estaba otro más, desmembrado y oculto en cinco bolsas.

El criminólogo explicó: “Lo único que se le dice a la gente es que vaya a Medicina Legal, las ropas han sido enviadas allá y se les toman fotos, para que los reconozcan”. En las últimas cuatro fosas indagadas no encontraron nada.

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Excavaciones en ApopaCasi tres semanas duraron las excavaciones de distintas fosas en una finca privada en Apopa, para encontrar seis cadáveres.  Durante los últimos dos años, los cuerpos fueron siendo ente-rrados a un máximo de profundidad de 1.70 metros. A principios de este año, las excavaciones en Tonacatepeque, que duraron casi seis meses, dieron con nueve osamentas en un pozo.

Excavaciones en ApopaCasi tres semanas duraron las excavaciones de distintas fosas en una finca privada en Apopa, para encontrar seis cadáveres. Durante los últimos dos años, los cuerpos fueron siendo ente-rrados a un máximo de profundidad de 1.70 metros. A principios de este año, las excavaciones en Tonacatepeque, que duraron casi seis meses, dieron con nueve osamentas en un pozo.

Otros lugares

En los últimos meses, otros cementerios clandestinos han sido ubicados por las autoridades.

Pozo TonacatepequeUn pozo en desuso, ubicado en el caserío Valle Nuevo, de Tonacatepeque, fue utilizado para ocultar nueve asesinatos ejecutados entre 2005 y 2007.

ChalatenangoEn el municipio de El Paraíso, investigadores policiales y fiscales encontraron el cadáver de un hombre en una zona rural de la que se tenía reporte de otra víctima.

En UsulutánEn apenas el lapso de una semana, entre el 5 y el 12 de agosto, tres cadáveres fueron ubicados en distintos pozos en Usulután. Las víctimas habían desaparecido meses antes.

AmbientalistaEl cadáver de Gustavo Rivera, opositor a la minería, fue ubicado el 30 de junio en un pozo del cantón Agua Zarca, en Ilobasco, Cabañas. Este desapareció el 18 de junio.

En El Cobanal En abril pasado fue ubicado, después de tres meses de desaparecido, el cadáver de un empleado policial, que fue enterrado en una finca del cantón El Cobanal, de Colón.

Cifra

1,272

desaparecidos reportados a la PNC entre enero 2007 y junio 2009.



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