El vandalismo escolar, las riñas estudiantiles, y la agresión física contra estudiantes y docentes son apenas algunas de las manifestaciones de la violencia escolar que se han agravado en el país y que la Fundación Salvadoreña para el Desarrollo Económico y Social (FUSADES) destaca como un problema sumamente grave que requiere acciones inmediatas.

“En los últimos años ha sido notorio el incremento de la criminalidad y la inseguridad, esta situación puede repercutir negativamente en el sistema educativo”, advierte FUSADES en su más reciente informe de coyuntura para el primer trimestre del año.

La entidad dedicó un capítulo completo de dicho informe al tema de la violencia en las escuelas.

En su análisis, FUSADES reconoce que las escuelas no pueden estar exentas de la inseguridad, en un país en el que la tasa de homicidios llegó a 70.6 por cada 100,000 habitantes en 2009. La tasa del país es siete veces mayor a la que la Organización Mundial de la Salud (OMS) considera límite antes de declarar una epidemia de violencia.

Al comparar el número de homicidios por grupos de edad, cerca de un tercio de las víctimas siguen siendo jóvenes de 15 a 24 años.


Dentro de las escuelas
FUSADES indicó que en los primeros meses del año se han reportado al menos 58 casos de violencia que afectan el ámbito escolar, entre asesinatos de estudiantes y maestros, riñas y protestas estudiantiles, extorsiones, robos, ataques y amenazas a los docentes.

“Lo alarmante es que a cuatro meses de haber iniciado el año escolar ya se cuentan cinco docentes y 26 estudiantes asesinados. Estos últimos representan más del doble del número acumulado de homicidios a escolares que fue reportado a junio de 2009”, lamentó la entidad.

El documento, que hace una recapitulización de los casos más emblemáticos de criminalidad contra estudiantes y maestros durante este año, señala que la violencia que afecta al sistema educativo no es algo que únicamente puede ocurrir extramuros, y que cuando la violencia de la calle se cuela en el seno de las instituciones se convierte en violencia escolar.

“Los casos de violencia que afectan a las escuelas salvadoreñas ocurridos durante el primer trimestre de 2010 constituyen señales de alarma, que lejos de pasar inadvertidas son un llamado a la acción a fin de impedir que la inseguridad entre en las instituciones educativas”, sostiene el informe de la entidad.



En alto riesgo
Otro aspecto que destaca este análisis es la diferencia entre los grupos que se forman dentro de las escuelas y que protagonizan riñas estudiantiles de institutos contra institutos, así como el propio accionar de las pandillas delincuenciales.

Pero con base en un estudio de casos realizado por el Consejo Nacional de Seguridad Pública en 2004, sostiene que las pandillas influyen negativamente tanto en la conducta de los estudiantes como en la capacidad de las escuelas para prevenir la violencia.

Este estudio, denominado “Influencia de las pandillas en centros educativos”, sugiere además la existencia de una relación inevitable entre agrupaciones de estudiantes que se unen para atacar a sus rivales, las llamadas pandillas estudiantiles y las pandillas delincuenciales.

En zonas donde existe una presencia fuerte de pandillas y mayor violencia —dice el informe— la comunidad educativa se ve afectada, pero de manera diferente. El documento cita “informes no oficiales de la Policía Nacional Civil y del Ministerio de Educación” para señalar que hay 742 escuelas en situación de alto riesgo por la inseguridad.

Entre estas se encuentran 35 escuelas de San Salvador acosadas por pandillas y cerca de 228 escuelas afectadas por la presencia de drogas, principalmente en La Libertad y San Salvador.

Además de enfrentar el problema de la delincuencia común, los estudiantes están más expuestos a verse involucrados en riñas, protestas y agresiones. “Los docentes, en contraste, parecen ser predominantemente víctimas de extorsiones, robos, amenazas, y ataques”, dice FUSADES.

En lo que va del año, agrega el documento, se contabilizan al menos 21 casos de maestros que han solicitado traslados por causas de este tipo. “No obstante, se especula que este número sea mayor que el reportado, tomando en cuenta que las víctimas suelen no denunciar estos delitos por temor a represalias”, indica la entidad.

Cuando la violencia penetra o se origina dentro de la escuela, advierte el análisis, la misión transformadora de la educación puede estar en peligro. Si la escuela es insegura, continúa, a los maestros les resulta muy difícil educar a sus estudiantes para la ciudadanía y la empleabilidad, y de esa manera contribuir en la construcción de una sociedad desarrollada y en paz.


Esta situación es causa de alarma, insiste FUSADES, y lamenta que ni la PNC ni el MINED han puesto a disposición de la sociedad información que ayude a comprender mejor el problema de la violencia que afecta a las escuelas.

A la fecha no se conoce de ningún informe público que demuestre estadísticas anuales sobre estos casos.

Por otra parte, los estudios sobre este problema son pocos —dice FUSADES— y no necesariamente han sido realizados usando muestras representativas del sistema educativo. Esto no solo limita su alcance, sino también la representatividad de los resultados que puedan arrojar.

“Esta información sería valiosa para determinar cómo la violencia escolar ha evolucionado en el tiempo, qué tan grave puede ser actualmente y cuáles políticas públicas podrían ser más efectivas para prevenirla”, señala.