Monterrey, capital industrial del norte de México y sede de firmas trasnacionales, vivió la semana más trágica de los últimos años con al menos 71 asesinatos atribuidos a carteles de las drogas que se desencadenaron con un pavoroso ataque a un bar que dejó 21 muertos.


La violencia en la zona metropolitana de esta ciudad de cuatro millones de habitantes se desató el 8 de julio, cuando un comando armado atacó un bar localizado en el corazón de la urbe y dio muerte a 21 personas, el mayor número de víctimas en un solo hecho.


Desde esa masacre en el bar, una serie de enfrentamientos entre pistoleros con policías y militares, así como balaceras callejeras, contribuyeron a aumentar el trágico balance a lo largo de la semana.


Los crímenes en Monterrey, capital del estado de Nuevo León, han recrudecido en los últimos tres años como resultado, según autoridades, de pugnas entre el cártel del Golfo y su antiguo brazo armado, Los Zetas, integrado por ex militares y cuyas acciones han sembrado el terror en el norte de México.


"Son las luchas de las bandas del crimen organizado por controlar el negocio del narcomenudeo. Están peleando cada plaza, cada bar, cada calle, tratando de eliminar a la competencia a como dé lugar", dijo a la AFP Jorge Domené, vocero en materia de seguridad del gobierno de Nuevo León.


En este año se han registrado varias jornadas en las que los números de muertos en el estado superan los dos dígitos. El 15 de junio, se presentaron 33 víctimas, entre ellas escoltas del gobernador Rodrigo Medina, la mayor cifra en un mismo día.


A 200 km de la frontera con Estados Unidos, Monterrey es sede de numerosas multinacionales como la cementera Cemex; la embotelladora de Coca-Cola, Femsa; el gigante de los alimentos Gruma o la siderúrgica Villacero y la vidriera Vitro, que se cuentan todas entre las mayores del mundo en sus respectivos rubros.


Pero el empuje económico de la ciudad podría verse amenazado por la violencia.Nuevo León pasó en los últimos años de ser percibido como uno de los mejores destinos en América Latina para hacer negocios a un lugar de riesgo, concluye un reciente estudio de la Cámara de Comercio Mexicano-Americana titulado "Impacto de la crisis en materia de seguridad en los negocios con sede en México".

En la región se registra "un aumento de la preocupación por la seguridad de los mismos (empleados) no sólo dentro, sino también fuera de la empresa", señala el documento.

Según un recuento del diario Reforma, en el primer semestre de 2011, la violencia ligada al crimen organizado dejó 846 muertos, tres veces más que los 278 asesinatos ocurridos durante todo 2010.

Hasta ahora las víctimas principales de esta violencia no son los empresarios, sino principalmente jóvenes de escasos recursos.Un ex funcionario de la procuraduría (fiscalía) estatal comentó bajo condición de anonimato que esto ocurre porque los jóvenes y adolescentes son el primer eslabón de los cárteles y el más débil.


"El asesinato de estos grupos de jóvenes es una señal muy clara: dejen de vender droga para este cártel porque ésto les va a pasar", comentó.

Mientras la violencia disminuía -según el gobierno- en otros puntos de los estados fronterizos con Estados Unidos como Tijuana y Ciudad Juárez, en Monterrey ha ido en aumento este año.


Según un oficial del Ejército destacado en Nuevo León, que pidió no ser identificado, ante los golpes recibidos los cárteles están protegiendo la venta callejera de drogas, antaño considerado un negocio secundario-"Los del Golfo y Los Zetas se están aferrando al único ingreso seguro y el de menos riesgo que conocen: la venta de drogas.


Ya no pueden robar ni extorsionar ni secuestrar tan impunemente como antes. Ahora no quieren perder su negocio de la droga y se pelean a muerte los clientes", dijo el militar.En total, desde el inicio de la estrategia militarizada para perseguir a los carteles en diciembre de 2006 han muerto en México más de 41.000 personas.