A mi juicio, no puede haber democracia real sin un parlamento, pero la democracia no puede ser sana y efectiva si el parlamento está enfermo, si las asambleas, los congresos están plagados de vicios, de prácticas censurables.
Sigfrido Reyes
presidente de la Asamblea
Sectores ciudadanos se han organizado al no encontrar respuestas a sus problemas y los parlamentos han dejado de ser, en algún sentido, sus intermediarios. Estos sectores y la ciudadanía evolucionaron más rápido que los parlamentos.
Mauricio Oliva
presidente Congreso de Honduras
Presidentes de varios parlamentos de la región coincidieron ayer en que los órganos legislativos enfrentan una constante crisis de credibilidad ante las sociedades, por lo que se vuelve vital acercarse más a la población y transparentar su trabajo.
Estamos en un momento histórico en que tenemos que ser muy creativos en pensar cuáles son los mecanismos institucionales que tenemos que establecer para volver a relacionar la política con la gente, manifestó Juan Carlos Mendoza García, presidente de la Asamblea Legislativa de Costa Rica, durante un conversatorio con jóvenes, desarrollado en el Museo de Antropología David J. Guzmán, en el marco de la 29.ª reunión ordinaria del Foro de Presidentes de los Poderes Legislativos de Centroamérica y la Cuenca del Caribe (FOPREL).
Para Mendoza, este no es un fenómeno que solo experimenta la región pues, el mundo entero está cuestionando la forma en que está operando la democracia representativa, sostuvo.
Una de las obligaciones de los órganos legislativos de la región, según Mendoza, es la de salir de salir de las oficinas y estar con las comunidades.
Mauricio Oliva, vicepresidente del Congreso Nacional de Honduras, secundó la autocrítica de sus colegas. Coincidimos en el hecho de que los parlamentos, a nivel mundial, de América Latina, de nuestra región, han venido teniendo un desgaste acelerado y una pérdida de credibilidad con el ciudadano.
Según Oliva, esta pérdida de credibilidad hacia los legisladores ha generado que sectores de la sociedad civil se hayan organizado al no encontrar respuestas de parte de sus representados en los órganos legislativos. Los parlamentos han dejado de ser, en algún sentido, los intermediarios de estos grupos sociales, consideró.
Lo anterior significa, según Oliva, que estos grupos sociales y la ciudadanía ha evolucionado más rápidamente que los parlamentos. En el caso de Honduras, un 90% tenía partido político en los años ochenta, afirmó Olivo, y ahora un 50% no tiene partido.
Rony Arauz, vicepresidente de la Asamblea Nacional de Panamá, dijo que en su país, los parlamentarios decidieron eliminar una serie de beneficios de los que gozaban, pero que ello no fue suficiente para mejorar la credibilidad del órgano legislativo ante la ciudadanía.
Por su parte, el presidente del congreso de Guatemala, Gudy Rivera Estrada, dijo que el congresista en muchas ocasiones no es bien comprendido por los ciudadanos.
En tanto, el vicepresidente del Parlamento Centroamericano, Leonel Búcaro, propuso implementar el plebiscito en Centroamérica, como política participativa de inclusión de la ciudadanía en la decisión del futuro de la región.