Los cubanos celebraron por primera vez en décadas un asueto por el Viernes Santo, un gesto de cortesía por la reciente visita del Papa Benedicto XVI que fue autorizado de manera excepcional e incluirá la transmisión televisiva en vivo de una prédica del cardenal.

Mientras que otros países de la región con una marcada tradición cristiana, realizaban monumentales procesiones en las que fieles cargaban en hombros gigantescas andas con imágenes de la crucifixión de Cristo o escenificaban en carne propia el último pasaje de su vida.

Como consecuencia del asueto decretado en Cuba, Magno Felipe Mitjans, un laico de 73 años que trabaja en la iglesia de San Juan de Letrán en La Habana, dijo que "hemos recibido más personas incluso en comparación a otros Viernes Santos".

Cuba es considerado uno de los países menos católicos del continente con apenas de una feligresía activa estimada de un 10% y en un panorama religioso donde sobresalen las religiones de sincréticas de origen africano y los evangélicos.

Un recorrido por las iglesias capitalinas se vio a algunas personas que entraban y se postraban frente a la cruz con cirios encendidos.

Voceros de la Iglesia católica informaron que la televisión cubana --de corte estatal-- transmitirá en vivo el Sermón de las Siete Palabras que ofrecerá el cardenal Jaime Ortega, mientras se realizará el habitual Vía Crucis en todas las parroquias.

Mitjans, quien se definió como "revolucionario, cristiano y católico", aseguró que estaba satisfecho con el decreto del gobierno de declarar asueto en la jornada, aunque lamentó que se prestara "a confusión" y para muchos fuera un motivo de festejo y no de dolor, como lo es para la tradición apostólica romana.

En las calles bastante desiertas se veía el ajetreo doméstico.

"No soy católica, pero los respeto. Estoy feliz con este feriado que no estaba en mis cálculos porque voy a adelantar cantidad con la casa y los muchachos (los hijos)", comentó Gladys Ocampo, una empleada que este viernes no tuvo que presentarse en su empresa a trabajar.

El Papa visitó México y Cuba a finales de marzo y durante su estancia en la isla pidió al presidente Raúl Castro que autorizara feriado en Viernes Santo, como su predecesor Fidel Castro lo había hecho con la Navidad cuando viajó Juan Pablo II en 1998.

En México, una de las mayores representaciones de la Semana Santa y que tiene su pináculo el Viernes Santo con la crucifixión de Cristo se realiza en Iztapalapa, un barrio de clase trabajadora en el oriente de la capital del país.

Escenificada desde 1843, la Pasión de Cristo llegó en 2012 a su representación número 169.

Habitantes del propio barrio son escogidos para representar los distintos papeles, incluido el de Jesús y María, que recorren las calles de la zona ante la mirada de cientos de miles de personas, incluidos turistas nacionales y extranjeros, que llegan a testificar el viacrucis.

La Pasión inició el jueves y concluirá el sábado con la resurreción de Jesús.

También las reclusas de una prisión salvadoreña escenificaron este año su propia versión de La Pasión.

En Guatemala partieron procesiones de numerosos templos católicos del país que recorren las calles ornamentadas con alfombras fabricadas con serrín teñido de vistosos colores y petalos de flores. Las monumentales andas en las que se exhiben esculturas que representan las diferentes etapas de La Pasión, son cargadas en hombros por miles de feligreses que visten de luto.

En otras localidades de Brasil, Perú, Nicaragua y otros países también se observaron procesiones.