El Salvador recibió a dos ciudadanos chinos, de la etnia uigur, luego de una petición de refugio presentada ante las autoridades salvadoreñas.

Los dos extranjeros permanecieron detenidos en la base militar estadounidense de Guantánamo desde el 2002, sus casos fueron resueltos por las autoridades de Estados Unidos a favor de ambos, ya que se comprobó su inocencia y se les exoneró de cargos, aunque se desconoce porqué estaban siendo procesados. Ambos aceptaron reasentarse en El Salvador.

El gobierno de Estados Unidos coordinó con el de El Salvador la transferencia para asegurarse que se efectuara con las medidas de seguridad adecuadas y de trato humano, según el Pentágono.