La secretaria de Estado de Estados Unidos, Hillary Clinton, llegó el miércoles a China para mantener negociaciones de alto nivel que podrían ser eclipsadas por el destino de un disidente ciego cuyos partidarios dicen que está bajo protección de Washington en Pekín tras escapar de detención.

Washington ni siquiera ha comentado sobre el paradero del disidente, el activista legal Chen Guangcheng, cuya difícil situación ha opacado el Diálogo Estratégico y Económico que comenzará el jueves.

Estados Unidos espera que las negociaciones propicien una mayor cooperación china en comercio, así como en las disputas internacionales con Irán, Siria, Corea del Norte y otros países.

Los amigos y partidarios de Chen han dicho que él probablemente está dentro de la embajada de Estados Unidos en el noreste de Pekín.

El silencio sobre su destino tanto de parte de Washington como de Pekín ha mostrado lo ansiosos que ambos están por contener las fricciones por el caso. Las relaciones podrían agriarse fácilmente, especialmente cuando el gobernante Partido Comunista ya lidia con un escándalo en dentro de su liderazgo.

"La vulnerabilidad en la parte del liderazgo chino podría a su vez volver más cautos a los funcionarios frente a temas de política exterior", dijo Cheng Li, un experto sobre política china del Brookings Institution, un grupo de expertos de Washington, D.C.

"También es un enorme desafío para Estados Unidos el hallar un delicado equilibrio entre adherir a sus principios sobre derechos humanos, el imperio de la ley y la democracia por una parte, y por otra mantener una relación constructiva y de cooperación con el Gobierno chino en varios temas importantes", agregó.

Antes de partir a China en la noche del lunes, Clinton prometió que presionaría a los líderes del gigante asiático en temas de derechos humanos, un tópico que ha caído en la agenda entre ambos países en las más de dos décadas que han pasado desde la represión de la Plaza de Tiananmen en 1989.

Las negociaciones anuales también dan a Washington una oportunidad de pedir a China que presione a Irán y Corea del Norte por sus programas nucleares, a Siria para que frene la represión contra manifestantes desarmados y para reducir las tensiones por territorios disputados en el mar del Sur de China.

Pero Pekín se ha mostrado reticente a apoyar sanciones internacionales más severas contra Teherán y Pyongyang, y también está preocupado de que los esfuerzos de Estados Unidos por fortalecer su presencia en Asia hayan animado a países que disputan los reclamos de China en el mar del Sur de China.

Una editorial en la edición internacional del oficial Diario del Pueblo de China dijo que Estados Unidos está "agitando aguas tranquilas" al establecer bases militares en Asia, vender armas a la región e interferir en las disputas sobre el mar del Sur de China.

"Estados Unidos debería cumplir con su palabra y evitar enviar un mensaje erróneo a países relevantes, no asistirlos en provocar a China por la disputa en el mar del Sur de China ni presionarlos para que tomen medidas imprudentes", dijo.

El secretario del Tesoro de Estados Unidos, Timothy Geithner, también asistirá a las negociaciones, que se dan en medio de avances en las prolongadas disputas sobre divisas, comercio y acceso al mercado.