Arrestado. José Newton González Morales fue capturado en el Aeropuerto Internacional Toncontín, Tegucigalpa, con municiones para armas de distinto calibre. El salvadoreño justificó, según publicaciones hondureñas, que se dedicaba a trasladar encomiendas traídas desde Estados Unidos con destino a países centroamericanos.

José Newton González Morales, el salvadoreño que fue capturado en Honduras esta semana cuando viajaba con armamento oculto en sus maletas, fue enviado ayer a prisión por un juzgado de ese país. 

Medios de comunicación de Honduras informaron esta semana que González Morales fue capturado por policías hondureños en el Aeropuerto Internacional Toncontín (Tegucigalpa), donde llegó en un vuelo proveniente de San Salvador. 

Las publicaciones reseñan que junto al salvadoreño fue arrestado el hondureño Daniel Ostilio Arteaga Borjas, quien supuestamente recibiría los insumos de armas. 

A González Morales, quien habría declarado a las autoridades hondureñas que trabaja como encomendero, le fueron detectadas seis cajas con 50 balas para fusil y pistola. Es decir, unos 300 proyectiles; además de 11 cargadores y cuatro empuñaduras para armas de fuego, aunque no se especificó para qué tipo. 

La vinculación más cercana de salvadoreños que supuestamente trafican armas hacia Honduras fue revelada unos meses atrás, cuando la Fiscalía General de la República (FGR) acusó en el Juzgado Especializado de Instrucción de San Salvador a varios militares por haber vendido unas 8,000 granadas M-67, que debían haber sido destruidas debido a que supuestamente ya no eran útiles. 

Aunque los miembros de la Fuerza Armada ya estaban procesados en el Juzgado de Primera Instancia Militar desde 2011, la acusación penal en su contra se dio hasta abril de ese año. 

La FGR acusó a los ocho militares de los delitos de tenencia ilegal de armas de guerra, depósito y comercio ilegal de armas de guerra y agrupaciones ilícitas. Cuando esta imputación se dio, el jefe fiscal de la Dirección de Intereses de la Sociedad, Julio Arriaza, dijo que existía una “fuerte posibilidad” de que 13 lanzacohetes Law, encontrados a narcotraficantes hondureños en 2011, hubieran sido vendidos por los acusados. 

Además de las 8,000 granadas que la FGR sospecha que pudieron haber sido comercializadas, el lote de armas por destruir incluía 400 granadas M-40. 

En su momento, autoridades del Ministerio de Defensa explicaron que los militares, que tenían a su cargo la supresión del armamento en una hacienda en el departamento de La Paz, simulaban la destrucción con cargas explosivas; mientras los pertrechos eran ocultados en diversos puntos de la hacienda y posteriormente desenterrados. 

González Morales fue procesado en los Juzgados de Letras de lo Penal en Comayagüela del delito de transporte ilegal de munición de guerra. Los medios hondureños informaron que tanto el salvadoreño como Argueta Borjas permanecerán en prisión seis días hasta una nueva audiencia, programada para el próximo lunes. 

Ayer se solicitó información a la Fiscalía General de la República (FGR) del país acerca del perfil de González Morales y de posibles comunicaciones enviadas por autoridades hondureñas por esta captura, pero no hubo respuesta. 

Los periódicos hondureños reseñaron ayer que en junio pasado autoridades de ese país descubrieron armamento en una encomienda en Puerto Cortés, adentro de un contenedor. 

En esa ocasión, la policía hondureña ubicó aproximadamente 500 municiones para distintos tipos de fusiles de asalto, como el M-16 y otros. 

El armamento fue ubicado, en aquel momento, en medio de diversa mercadería comercial que no había sido declarada a las autoridades aduanales de Honduras.