El ex presidente Bill Clinton engalana el miércoles la Convención Nacional Demócrata con un discurso en un horario de mayor audiencia televisiva, mientras que un temporal obligó al mandatario Barack Obama a cancelar su plan de pronunciar su mensaje de aceptación de la candidatura en un estadio al aire libre.

Ante la posibilidad de tormentas, Obama aceptará bajo techo la candidatura demócrata para la reelección el jueves por la noche frente a unas 15.000 personas en la Arena Time Warner Cable, en lugar de las 74.000 que cabían en el estadio.

El director ejecutivo de la convención, Steve Kerrigan, informó que el discurso de Obama fue cambiado de lugar "para garantizar la seguridad y la protección de nuestros delegados y de los invitados a la convención". Pero la vocera del Partido Republicano, Kirsten Kukowski, dijo que los demócratas disminuyeron la magnitud del acontecimiento "debido a la falta de entusiasmo".

"¿Problemas para llenar los asientos?", se preguntó en un comunicado.
Cualquiera que sea la razón, el cambio impedirá que se repita el espectacular escenario de 2008 cuando Obama aceptó la candidatura demócrata en un estadio de Denver con 84.000 asientos atestado hasta el tope. La escenografía comprendió columnas de marfil a la mitad de la cancha.

En esa ocasión los republicanos se mofaron del escenario, llamándolo "El templo de Obama". El cambio actual también disminuyó la posibilidad de que alguien abuchee al mandatario, pues la mayoría de los asistentes serán participantes oficiales.

El presidente preparó una conferencia telefónica nacional el mismo jueves para quienes no puedan asistir al recinto reducido.

El mensaje de Clinton en la convención marcará un momento importante en la relación accidentada entre el ex presidente y el actual mandatario, quienes se enfrentaron en las primarias de 2008 cuando el primero apoyaba la campaña de su esposa Hillary por la candidatura demócrata.

Los demócratas esperan que en su papel como el último presidente que encabezó un crecimiento económico sostenido, Clinton ayude a impulsar la reelección del presidente en estos tiempos menos favorables.

Su esposa, vista como potencial aspirante presidencial de nuevo para 2016, estará a medio mundo de distancia. La también secretaria de Estado de Obama, que se encuentra en la mitad de una gira de 11 días por la región de la cuenca Asia-Pacífico, estará en Timor Oriental cuando su marido esté hablando en la convención.

El candidato republicano Mitt Romney no tiene programados actos públicos para el día en que Obama acepte su candidatura. Pero por lo pronto insistió en el debate económico contra el mandatario en un correo electrónico a seguidores.

"Ningún presidente de la historia moderna ha solicitado jamás ser reelecto con tantos estadounidenses sin trabajo. Veintitrés millones de estadounidenses se esfuerzan por trabajar, y como nunca antes más familias se despiertan en la pobreza", dijo en su mensaje.

El candidato republicano a la vicepresidencia Paul Ryan, de campaña en Iowa, también insistió en criticar a los demócratas. Pronosticó que Clinton y el resto de sus correligionarios presentarán "una gran interpretación de cómo estuvieron bien las cosas en la década de 1990. Pero no vamos a escuchar mucho de cómo han estado las cosas en los últimos cuatro años".

Ryan también encomió a Clinton y lo comparó muy favorablemente por encima de Obama. Mencionó a Clinton como la inspiración de algunos de los cambios que ha propuesto la fórmula republicana y también lo reconoció por haber promulgado la ley destinada a reducir el déficit en el presupuesto federal.

"Con el presidente Clinton tuvimos la reforma en el sistema de bienestar social", dijo Ryan a seguidores en el poblado de Adel, al occidente de Des Moines. "El presidente Obama está deshaciendo la reforma al sistema de bienestar social. El presidente Clinton colaboró con los republicanos en el Congreso para tener un acuerdo presupuestal que redujera el gasto. El presidente Obama es un pozo de nuevos gastos".

Mientras tamtp, para favorecer a Romney y Ryan, varios grupos conservadores anunciaron un gasto de casi 13 millones de dólares en nuevos mensajes proselitistas encaminados a contrarrestar la convención demócrata.