Los salvadoreños volverán a las urnas en menos de dos años para elegir al sustituto del presidente Mauricio Funes. Foto de LA PRENSA/Archivo

La carrera electoral para sustituir al presidente Mauricio Funes comienza pareja, con ARENA y el FMLN a la cabeza, seguidos muy atrás por el resto de partidos políticos, revela la encuesta más reciente realizada por LPG Datos, la unidad de investigación social de LA PRENSA GRÁFICA.

Para este estudio, realizado entre el 11 y 14 de mayo, fueron entrevistados 1,200 ciudadanos en todo el país, lo que permite hacer inferencias sobre la opinión de toda la población con un margen de error de 2.9%, y un nivel de confianza del 95%.

La investigación pretende establecer las condiciones políticas en que los partidos políticos arrancan la lucha electora que culminará cuando a finales del primer trimestre de 2014, los salvadoreños asistan a las urnas a elegir a un presidente.

La primera pregunta que se debe de responder es sobre el estado de ánimo de la población, y eso tiene que ver con la opinión sobre el entorno, sobre el futuro del país y sobre el desempeño del gobierno actual. ¿Para qué sirve esto? Para saber si la gente se sentiría cómoda con el continuismo, el continuismo con reformas o con un cambio.

En este momento, la mayor parte de los salvadoreños opina mal de la situación del país y está inconforme con su rumbo. ¿Es momento para otro cambio?

A los entrevistados se les preguntó: pensando en las elecciones presidenciales de 2014, díganos, en su opinión, ¿qué le conviene más al país? ¿Qué siga en el Gobierno el mismo partido o que llegue otro? El 33.6% opina que lo mejor es que siga el mismo partido, mientras que el 47.7% considera que lo mejor es que llegue otro; el resto de entrevistados es indiferente o le da igual.

Ahora, al llevar eso a la intención de voto, los salvadoreños dicen que si las elecciones presidenciales fueran en este momento, el 28.8% votaría por ARENA, el 26.1%, lo haría por el FMLN, mientras que el 4.3% lo haría por el resto de partidos.

Hay que tomar en cuenta que el 22% de las personas que desean que siga gobernando el mismo partido aún no se declaran indecisos, ya que están esperando la definición del candidato y escuchar las propuestas de gobierno. Entre las personas que desean un cambio en el partido de gobierno, la cifra es más alta: 27%.

Lo anterior sugiere que los electores están esperando a que los partidos tomen las dos decisiones estratégicas más importantes de cara a las próximas elecciones: la designación del candidato o candidata presidencial y determinar el tono de la campaña electoral.

Esto último significa determinar cuál será el gran mensaje. Un partido en el poder solo tiene dos opciones: proponer una campaña de continuidad o una de continuidad con reforma. La decisión depende de cómo se sientan los electores con respecto al gobierno en curso. Una buena gestión gubernamental le permite a los partidos agarrarse de sus logros, y montar su campaña sobre ellos. Una mala gestión obliga agarrarse más de los valores. ¿Qué logros podrá reivindicar el FMLN? ¿A qué valores apelará ante el electorado? ¿Apostará a seguir siendo “cambio” a pesar de estar en el gobierno?

El panorama puede verse más claro desde la oposición, ya que todo parece indicar que no tiene más –y mejor opción– que plantearse como una opción de cambio. Esto es muy obvio, toda vez que el gobierno en curso esté muy mal evaluado. Puede existir otra opción: un cambio no radical. Los opositores tienen que tener la capacidad de persuadir de que son capaces de obtener mejores logros y que sostienen valores más valiosos. ¿Puede exhibir ARENA su pasado como ejemplos de mejor gestión? ¿Vale la pena un mea culpa?

Más allá de cuáles sean las decisiones sobre el tono de la campaña, los partidos tienen el reto de escoger al mejor mensajero posible, es decir, un candidato creíble y respetado.

Estas decisiones son clave, ya que la información muestra que los partidos tienen un apoyo electoral fuerte, y casi en la misma dimensión.