“ No estamos hablando de Mano Dura”
Esa es la respuesta del ministro cuando se le pregunta si sus propuestas, ataque frontal a las pandillas o jueces especiales, le recuerdan a la administración Saca.
Escrito por César Castro FagoagaMartes, 07 febrero 2012 00:00
Cuando hablamos de algunos estados de excepción, pudiera ser que se pudiera determinar un estado de excepción carcelario también. Eso se puede hacer.”
E n lugar de ello, según Munguía Payés, este gobierno trabaja en propuestas inteligentes. En esta entrevista, el ministro lanza una nueva idea justificada en las “graves perturbaciones” actuales: decretar estados de excepción carcelarios, es decir, aislar las prisiones, desde donde se ordenan actos criminales.
Dígame si esta afirmación es falsa: la gente quisiera que las autoridades tuvieran la capacidad para matar a los pandilleros.
Algunas veces, en entrevistas de opinión, cuando la gente interviene dice muchas cosas porque la gente está indignada, pero el compromiso de nosotros es hacer que el Estado de Derecho funcione. Lo que queremos es tener un Estado que le garantice la seguridad a la mayoría de la población y si el que tenemos nos da algunas dificultades, tenemos que reformarlo. Esa lógica es la que estamos planteando.
No digo que ustedes lo han dicho. Me refiero a que si usted lo ve como un clamor general.
Mucha gente, cuando he estado en entrevistas, me dice: general, ¿y por qué no le da fuego a los penales? La gente está indignada, pero nosotros lo tomamos como una desesperación.
Sea sincero, ministro, ¿cree que un pandillero que ha cometido 12 asesinatos, estando recluido en las cárceles que tenemos (definidas como cloacas por el director de Centros Penales), es posible de rehabilitar?
Es difícil con algunas personas, pero es responsabilidad del Estado tratar de hacerlo. Si ellos no responden, se quedarán ahí. Estamos queriendo generar las condiciones para poder cumplir ese compromiso.
Dentro de las cárceles, además, no hay condiciones para evitar que los privados de libertad incluso sigan delinquiendo.
Es una lucha constante y el hacinamiento dificulta el control interno. En la medida que podamos romper esos problemas de hacinamiento, vamos a poder tener mayor control. Se han disminuido las órdenes que salen desde los penales, pero cuando las órdenes disminuyen del interior de centros penales, otros que están afuera toman el liderazgo. Hemos logrado disminuir el 90% de los jefes hacia fuera. El 10% no lo podemos controlar y eso lo hacen ellos a través de corromper algunos de nuestros custodios o mandan mensajes verbales con la visita. Siempre hay una forma. La única forma que pudiéramos evitar esto es el aislamiento total y eso no lo permite nuestra legislación.
¿Alguna propuesta que lo contemple?
Cuando hablamos de algunos estados de excepción, pudiera ser que, ante la inminente peligrosidad de las órdenes criminales de adentro hacia fuera, se pudiera determinar un estado de excepción carcelario también. Eso se puede hacer. Son ideas que se pueden ver en el futuro.
En cualquier caso, ministro, el problema no se solucionará metiendo a todos los pandilleros a la cárcel, ¿o sí?
Esa sería una solución extrema y nosotros no vamos por soluciones extremas. Aquí van a encontrar una mano firme, pero también una mano extendida. La gente que quiera rehabilitarse y tenga la voluntad de hacerlo, lo podrá hacer con nosotros. La gente que no lo haga, pues sencillamente se encontrará con el rigor de la ley.
Eso recuerda mucho a la administración pasada: el plan de seguridad del expresidente Saca, ¿en qué se diferencia, ministro?
Nosotros no estamos hablando de Mano Dura, estamos hablando de abordar el tema de delincuencia de forma inteligente.
Otra propuesta que llama la atención: existen ocho juzgado especializados que trabajan bajo la lógica de ser más contundentes contra el crimen organizado. Cuando se crearon, en 2007, el argumento era parecido al de ahora: es que los jueces no dan abasto y por lo tanto necesitamos jueces más especiales.
Nosotros no solo estamos pensando en eso, jueces especializados y fiscales específicos. Estamos pensando en darle protección a nuestros fiscales y jueces, en blindarlos tanto de las amenazas como de la corrupción.
¿Cómo se lo imagina? ¿Quitando los actuales tribunales especializados?
No… me los imagino netamente para pandillas. Nuestras estadísticas nos dicen que el 90% de los homicidios en el país lo comete la pandilla. La pregunta es ¿estamos utilizando también el 90% del potencial de nuestros órganos de impartir justicia? La respuesta es no. Entonces, algo hay que hacer. Creo que ocho jueces especializados no son suficientes, pero además están expuestos a ser tentados y a ser atemorizados.
¿Lo que se quiere con estos tribunales especiales es que quien entre ahí y vaya procesado sea directamente condenado?
(Ríe) Eso sería ilógico. No, lo que se quiere es que aquel que entre y sea culpable, pague su pena.
¿Para qué tener entonces un tribunal especial antipandillas?
No, no, hay que hacer justicia. No solamente es de meter a la gente... sino que la policía los capture y los meta presos de una sola vez. Tenemos que seguir el debido proceso.
Estimados lectores
LA PRENSA GRÁFICA mantiene desde hace un tiempo la disposición de dejar sus canales de comunicación abiertos para que ustedes puedan expresarse libremente sobre cualquier tema publicado en nuestras plataformas digitales. Sin embargo, hemos leído comentarios bastante ofensivos hacia los personajes que generan noticia en nuestro país, así como discusiones bastante negativas que contradicen el sentido de la libre expresión.
Por ello, les invitamos a hacer buen uso de este espacio generando discusiones sanas y con respeto. Advertimos que al detectar ofensas o calumnias nos vemos en la obligación de borrar los mensajes. Queremos mantener este espacio abierto, ayúdenos a que no haya un uso abusivo de este.
Usted puede ayudarnos a mantener este espacio abierto marcando un comentario ofensivo con la
que aparece al poner el cursor sobre el comentario.














Subir


