Sin comer. Sigfrido Reyes conversa con José Luis Merino. Debido a la presencia de periodistas, Reyes no bebió vino ni tomó bocadillos

$6,520.32
sin contar IVA y pago servicio por alimentos y bebidas.
$3,468.91
sin contar IVA, en gastos de renta de equipo para evento.
$406.50
en un “coffee break”, más un gasto desconocido en decenas de botellas de vino.
¿Quién ha probado alguna vez camarones marinados con finas hierbas, medallones de langosta con caviar en pan negro o carpaccio de salmón ahumado sobre galleta de cilantro? Quien lo haya hecho, sin ser invitado, probablemente tenga la capacidad económica para pagar hasta $2.28 por un pequeño bocadillo. Incluso podría comprar 100 de cada una de esas bocas para sus amigos. Incluso, puede pagar a un hotel para que le preparen 3,200 de esos bocadillos, en al menos 32 variedades, entre bocas frías, calientes y dulces. Además de 400 bebidas, entre sodas, jugos y café. Y, ¿por qué no?, decenas de botellas de vino, blanco y tinto, de buena calidad.

Quien lo haya hecho de seguro tiene la capacidad económica suficiente para hacerlo, o es un funcionario público que quiere celebrar, cual niño graduado de la escuela, que va a ser diputado por tres años. Eso sí, es un funcionario que no paga ese banquete con el dinero de su propio bolsillo, sino con los impuestos de los salvadoreños.

Ayer, luego de orar un discurso confrontativo contra los poderes independientes de la República, el presidente de la Asamblea Legislativa, el diputado del FMLN Sigfrido Reyes, encabezó un convivio con los invitados que llegaron a la Asamblea Legislativa para presenciar la sesión solemne de instalación del período 2012-2015.

Como lo habían anunciado algunas fracciones legislativas, como la del partido ARENA, muchos diputados no estuvieron presentes. Cumplieron lo prometido. Pero diputados de los partidos CN, GANA y FMLN sí fueron los comensales de un coctel legislativo que superó, según la factura que consiguió LA PRENSA GRÁFICA, los $12,000, incluidos pagos de servicios y del IVA, sin contar lo gastado en los vinos.

El presidente de la Asamblea, para tener cuidado de su imagen ante cámaras, se mantuvo al margen de la celebración e incluso su gerente de comunicaciones se vio obligado a alejar a una mesera que se dirigía hacia Reyes para ofrecerle una pequeña variedad de bocadillos dispuestos.

Otros diputados del FMLN, como el suplente Álvaro Cornejo, al ver que las cámaras fotográficas y de video lo apuntaban, aprovechó para invitar a los fotoperiodistas, en son de burla, a tomar los bocadillos del coctel legislativo.

La prensa nacional fue criticada por algunos invitados de los diputados, pero también por asesores de parlamentarios. Uno de ellos, también del FMLN, dijo a los fotoperiodistas que eran unas “pirañas del amarillismo”, mientras les tomaba fotografías con su celular, a manera de amenaza.

En fin, los periodistas no fueron bien recibidos al convivio porque se dedicaron a su trabajo: constatar con sus cámaras y apuntes en sus libretas los gastos públicos en que incurrió el primer órgano de Estado para inaugurar un período más en la legislatura.

Pero no solo en gastos de alimentos y bebidas se fue todo. El congreso tuvo que invertir también en tarimas para palcos, toldos, 510 sillas para invitados, así como el transporte de todo el evento, y hasta una partida de $81.30 para que la empresa que se contrató cargara con alimentos “para consumo posterior”.

El presidente Reyes no quiso hablar con la prensa, ni para hablar de su discurso ni para rendir cuentas por el evento, a pesar de que ya está en vigor la Ley de Acceso a la Información Pública.

Días atrás, los diputados de ARENA dijeron que no iban a participar del coctel porque consideraban onerosos los gastos para el evento. La diputada Ana Vilma de Escobar aseguró ayer que el dinero gastado en el banquete se pudo haber invertido en escuelas.

Funcionarios administrativos de la Asamblea Legislativa dijeron que ese tipo de gastos eran “normales” para eventos del tipo que ocurrió ayer, tanto el coctel como un pequeño “coffee break” que se ofreció a los invitados al inicio de la mañana, antes de la sesión solemne, que tuvo un costo de $406.50 más impuestos y pago por servicio. De esta manera, se inauguró un período legislativo que terminará hasta el 30 de abril de 2015.


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