“El FMLN apuesta a que quien perderá los estribos será Funes”
Escrito por Estela Henríquez/Karla RamosLunes, 08 febrero 2010 00:00
Para Facundo Guardado, quien fue candidato presidencial del FMLN en 1999, es el Frente el que mejor está jugando su estrategia en la relación con el presidente Mauricio Funes. Este partido, dice el ex efemelenista, se está vendiendo como un partido maduro, aunque ha lanzado claramente su idea de caminar hacia el socialismo y hacia un candidato de “hueso duro” para 2014.
Quien no lleva el mejor camino es Funes. Si bien para Guardado hasta el momento no ha perdido la batalla porque se vende como el presidente de todos; sin embargo, se halla a pocos pasos de pasar a la historia como el presidente que su partido sacó de quicio.
Además, sin plan quinquenal, con un gabinete inexperto y que no comparte todas sus ideas, el mejor aliado parece ser, por ahora, solo la bancada de GANA.
¿Cómo ve el escenario político, la relación FMLN y Mauricio Funes?
Lo primero que hay que decir es que el único que tiene proyecto político aquí es el FMLN, no hay otro, ni siquiera un plan quinquenal del actual gobierno. La derecha se quedó sin piso y techo en su proyecto político. Yo esperaba que terminadas las elecciones y habiendo ganado la izquierda, la derecha estableciera tres o cinco nuevos pilares de cuál iba a ser la derecha moderna; que establecieran las reglas de competencia entre ellos, y sobre eso fueran a probar suerte con la gente y se dedicaran a pescar, pero mojándose. Pero no, la derecha lo que hizo fue convertir todo en un pleito de élites y de canibalismo y eso permite que el único que esté acumulando, aunque podemos diferir si acumula mucho o poco, es el Frente.
¿Qué implica esto para el futuro?
Decía Maquiavelo que si el 2% de la población tiene claridad de propósito, es organizado y disciplinado en esa claridad, ese 2% es capaz de arrastrar al otro 98%. La consecuencia es que de seguir así, todos iremos hacia donde la dirigencia del Frente quiera llevarnos... Esa es la verdad.
El FMLN acumula poder para llevarnos hacia su proyecto.
Sí, el gobierno de Funes es la administración pública, no es un proyecto político, y eso es transitorio. En cambio en la dirigencia del FMLN sí existe la convicción de que su proyecto no es de corto plazo, sino de mediano y largo plazo, y sí veo a la dirigencia del FMLN, actuando con muchísima inteligencia. Por ejemplo, en la disputa que tiene con el presidente, la dirigencia del Frente apuesta a que quien perderá los estribos será el presidente, y yo no tengo ninguna duda de quien está perdiendo los estribos es el presidente y no la dirigencia del Frente, y estamos en los primeros ocho meses del gobierno, y en esa luna de miel es el presidente quien está perdiendo los estribos.
Juega a la desestabilización...
No necesariamente. La dirigencia del Frente no va a jugar de forma evidente a la desestabilización. Va jugar a que el Frente y el presidente Funes se comprometieron con un programa de cambio y generaron unas expectativas en la población que son imposibles de cumplir y, por tanto, dará la idea de que esas expectativas no se cumplieron porque el presidente se distanció del partido, porque se derechizó, porque no los escuchó y porque se dedicó a confrontarlos y no a concertar. Porque el presidente en esencia se alejó de los principios y se derechizó, y por tanto el liderazgo del Frente podrá decir para 2014: ‘Nosotros no les fallamos, los que fallaron fueron otros’; y poder pescar así el electorado insatisfecho por inseguridad, por falta de empleo y por una infinidad de carencias.
¿Será parte esto de una prueba-error del FMLN con Funes, o una estrategia de sacrificar cinco años y llevar un candidato de hueso duro a la segunda?
Cuando Funes llega a candidato, ni el Frente conocía a Funes ni Funes conocía a la dirigencia del Frente. Es un tercero que les dice este va a ser, y esa voz viene de la Habana. La candidatura de Funes es cocinada en la Habana y la dirigencia del Frente dice: ‘Si de la Habana dicen que es, pues es’. Pero tampoco en la Habana conocían a Funes. Hoy creo que Funes sabe quién es el Frente, y el Frente sabe más o menos quién es el presidente y la Habana también, por tanto han llegado a una conclusión clara: este es un mal necesario, pero un escalón útil en nuestra estrategia, un escalón obligado.
¿Por qué la Habana iba a escoger a Funes? ¿Qué encontraron en él?
Tenían amigos en común, vasos comunicantes que le daban la certeza. La Habana y el Frente se hicieron a la idea de que Funes era manejable.
¿Lo vieron como un tonto útil para el partido?
No lo conocían, y en la dirigencia del Frente creyeron que como tenían alcaldes y diputados, y él no tenía nada, pues lo podían manejar. Pero las cosas han ido por una ruta distinta. Funes ha demostrado tener su criterio político, su propia personalidad y su propio estilo de hacer gobierno, que evidentemente es muy lejano de lo que esperaría la dirigencia del FMLN.
Entonces cambian la estrategia...
La modifican de una manera muy inteligente. La dirigencia del FMLN no va a entrar en el camino de confrontar y descalificar de manera agresiva al presidente, ellos esperan que sea el presidente el que vaya pateando cascaritas, una tras otra, en el camino.
Cascaritas que ellos deslizan.
Por supuesto, pero no es obligación del presidente patearlas. Ellos están jugando a que todas las que le ponen las patee, y él se asegura de no dejar una sin patear. A la vuelta de unos meses, años, vamos a tener la imagen de una dirigencia muy madura, muy sensata y un presidente sacado de quicio. Esa es la apuesta. El Frente no está perdiendo y Funes, de momento, tampoco.
¿Por qué no está perdiendo si patea todas las cascaritas?
Funes se ha jugado la carta de que puede ser el presidente de todos los salvadoreños; y esa carta la ha ganado tanto que estoy seguro de que de la simpatía que tiene, por lo menos la mitad está dentro de la izquierda y la otra mitad, dentro de la derecha. Pero ahora el tema es qué sigue de aquí en adelante, porque el presidente no ha puesto sobre la mesa cuál es su programa, su compromiso; y no se puede gobernar a la ocurrencia, ya sea del presidente o de cada ministro, o de lo que a cada quien se la ocurre cada día. Funes está obligado a poner orden y de decirle a la gente ‘estos son los contenidos, los compromisos de ese programa de país’, porque no se vale —después de ocho meses de gobierno— no tener un programa, y no se vale seguir jugando a la improvisación en todo. Cuando hablamos de reglas claras, esas reglas claras no se basan en la confianza a ciegas, sino en el compromiso del Ejecutivo, y eso está por verse.
¿Qué ha dificultado llegar a ese plan? ¿Tantas cabezas pensando distinto en su gobierno?
Naturalmente. La orientación de Funes se ubicaría –para los gustos de cómo se le quisiera llamar digamos– en el centro, o social-demócrata o liberal, pero no está tendida ni a la izquierda fanática ni a la derecha ortodoxa o retrógrada. Pero el equipo que tiene el presidente mayoritariamente cree que está haciendo la revolución y refundando la patria, y que por tanto hay que remover los cimientos e irse a cavar a 18 metros de profundidad para poner las nuevas bases de la República...
Y mientras llegan a los 18 metros se les acaba el tiempo...
Sí, porque sin haber presentado Funes los compromisos del quinquenio, está claro que la mayoría del equipo a su lado no cree en lo que él va a presentar. En mi ingenuidad política esperaba que Funes presentara los compromisos en septiembre, y no fue así.
Pero el presidente presentó junto al FMLN un plan de gobierno...
Ya nadie se acuerda de él. La gente pregunta por la dirección de la fábrica de empleo, y nadie sabe nada. Pero el tema es cómo se sale adelante, porque al final de la historia todos estamos en el mismo barco y no podemos jugar a que el barco se hunda creyendo que los ahogados van a ser otros. No, tenemos que jugar a que podemos tener un gobierno que hace la diferencia.
¿En qué cosas?
Mayor sentido de responsabilidad.
¿Se puede lograr en medio del escenario político que se tiene?
Si el presidente lanza sus ideas y sus ideas son compartidas por la mayoría de ciudadanos y pasan la prueba de responsabilidad, no importa la oposición de unos diputados, porque al final esos diputados se verán obligados y conminados por la opinión ciudadana y por las preferencias que el presidente tiene hoy. Ahora, si él le da largas al asunto y se suma el proceso de desgaste natural al desgaste al que los otros lo quieren someter, sus acciones pueden llegar demasiado tarde y ese si es un riesgo. Ahora, yo tendría la esperanza de que surja otro proyecto político, que acompañe, abrace, comparta, se comprometa con las ideas que el presidente tiene.
¿Y ve alguno?
No veo dibujado ninguno, pero no soy pesimista porque no comparto la creencia de que la derecha se terminó. Lo que está sucediendo en la derecha lo veo esencialmente positivo –y no tengo agenda contra ninguno de ellos–, porque sí me preocuparía que habiendo pasado las elecciones la derecha no se hubiera inmutado. Ahora se habla de que cómo es posible que la derecha se dividió, pero ahí hay algo muy sencillo y es ¿por qué no se fueron todos detrás del presidente Saca, de Flores o de Cristiani o Calderón Sol? Y de esa manera no se dividía. ¿Qué preferían: una división de la derecha como se produjo o el anquilosamiento en que nada se movía? Yo prefiero el movimiento, así es la vida política, pero al final el riesgo es que esos proyectos surjan demasiado tarde.
Hay una tesis sobre GANA y es que esta pueda ser la bancada que acompañe al presidente...
Es obvio: la única bancada que tiene el presidente ahora es GANA.
¿Pero es la mejor bancada?
Pues no sé, pero los que vivimos en el país sabemos que la bancada del presidente a este día es la bancada de GANA, y no le voy a poner ningún adorno o calificativo. Eso es así, y ese es el grupo de diputados que va este día de la mano del presidente.
Eso alimenta la tesis del FMLN de que Funes se está derechizando...
Pero Funes ha dicho que hará gobierno para todos los salvadoreños, porque cuando se elige un presidente se elige para que gobierne el país entero, no para que gobierne para un partido. Ya si eso no coincide con el interés de la militancia más fanática de su partido es otra historia, pero por eso es que se requiere que él tenga transparencia. Así como el partido que lo llevó al gobierno está siendo absolutamente transparente diciendo que van por el socialismo del siglo XXI, por el ALBA, que quieren uno de hueso duro y que van a modificar la Constitución porque les da la gana, lo que necesitamos ahora es que el presidente sea lo suficientemente transparente en todo. Su partido está haciendo muy franco y transparente con él y con todo mundo. Ya sabemos cuáles son los compromisos de su partido, pero necesitamos los de él.
¿No los dice porque no los tiene claro, o no los dice porque para él no es el momento?
Puede haber un poco de las dos cosas. Falta de capacidad de tomar riesgo, pero déjeme decirle con franqueza que en el gobierno de Funes hay una buena parte de su equipo que no comparte lo que el presidente cree; aunque no está muy claro lo que el presidente cree, pero eso creemos que el presidente cree, buena parte no lo comparte. Segundo, hay otra parte de su equipo de notoriedad pública bastante incompetente, y hay otra parte de su equipo con mucha capacidad intelectual, pero que jamás tomaron el riesgo en su vida de administrar ni una tienda de la esquina. Eso explica por qué hay áreas donde no se toman decisiones: porque sus funcionarios no quieren asumir el riesgo de gobernar.
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Foto de LA PRENSA/Milton Flores
Perfil
Nombre:
Facundo Guardado
Trayectoria:
Firmante de los Acuerdos de Paz, ex secretario general del FMLN y fundador del movimiento Renovador, grupo de expulsados del FMLN.
Otros:
Compitió junto a Nidia Díaz por la presidencia del país en 1999, cuando Francisco Flores ganó la votación.














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