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Chagas, enfermedad invisible

Escrito por Rossy Tejada
Lunes, 26 enero 2009 00:00
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Marta Flores cumplirá 46 años a principios de febrero. Tiene cuatro hijos y un compañero de vida con el que, confiesa, no se lleva bien. Viven desde hace 15 años en el cantón Obraje Nuevo, del municipio de San Pablo Tacachico, en La Libertad. Su vivienda está forrada en bahareque y teja. Bajo los pies de Marta hay tierra.

Una mañana de enero, aquella noticia alteró la cotidianidad de Marta —delgada, ojos negros, pelo rizado y abundante—. “Mal de Chagas”, fueron las palabras que escuchó del promotor de salud. Las escuchaba por primera vez en su vida y, para rematar, llegaron en forma de diagnóstico con la palabra “enfermedad” incluida.

En un país cuyo perfil epidemiológico está marcado por males como el dengue, rotavirus y neumonías, la enfermedad del Chagas —con una prevalencia del 2% a nivel nacional— no figura entre los principales problemas en materia de salud pública. Su poca incidencia, en comparación con las epidemias anuales, le otorga invisibilidad. No en vano la Organización Mundial de la Salud (OMS) le apoda “la enfermedad olvidada”. Otros organismos, inclusive, la califican como “el sida de los pobres”.

El Ministerio de Salud ejecuta desde 2003, con la cooperación japonesa, un programa nacional contra el Chagas, pero con énfasis en el occidente del país. Salud admite que a nivel de detección de casos se queda corto. “No podemos decir que llegamos a un 100% de detección de casos porque hay mucho subregistro”, dice Mario Serpas, director de epidemiología del ministerio. Precisamente, hasta diciembre del año pasado, San Pablo Tacachico engrosaba ese subregistro.

Realidad escondida

Entre septiembre y diciembre del año pasado, un estudio entomológico y epidemiológico de la unidad de salud de San Pablo Tacachico financiado por la Asociación de Promotores Comunales Salvadoreños (APROCSAL) desnudó el riesgo. Pruebas de sangre en 600 habitantes determinaron la presencia del parásito Tripanosoma cruzi, transmitido por la picadura de la chinche, en 54 personas. El municipio tiene un 9% de positividad ante la enfermedad de Chagas, la que no presenta síntomas hasta por 20 años.

“Personal del SIBASI nos dijeron que este municipio no se consideraba de riesgo, por lo que no estaba como prioridad. Con estos hallazgos, esperamos que la realidad cambie”, dice Ana Bonilla, de APROCSAL. Esta organización, con cooperación española, se encargó de financiar la toma de pruebas y el tratamiento posterior a los pacientes, además de mantener presencia en el municipio con brigadas médicas.

Los cantones El Tránsito, Campanas, San Isidro Lempa, Plan del Amate, San Juan Mesas, Moncagua, Obraje Nuevo y Mogotes fueron el objeto de estudio. De las 54 personas infectadas, 45 son adultos, la mayoría entre los 20 y 59 años. Otros nueve casos son en menores de 15 años.

Marta se convirtió, así, en parte de esas estadísticas nuevas. Pero eso es algo que poco le interesa. “Dicen que tengo la enfermedad de la chinche, pero no tenemos dinero para andar con tratamientos ”, comenta.

Los hallazgos de casos positivos en este municipio fueron validados en el laboratorio central de Salud. Serpas lo confirma: “Se les va a hacer una evaluación para determinar en qué fase está la enfermedad”. Pero vaticina que, debido a que la mayoría son adultos, pueden estar en fase crónica. “Desde el punto de vista preventivo, es poco lo que se puede hacer en un paciente crónico.”

La unidad de salud del municipio ha intervenido con un 60% de viviendas rociadas para la eliminación de la chinche. El nivel de infestación que Salud considera como de riesgo es el que supera el 5%. En San Pablo Tacachico, este índice resultó de 20.4% de viviendas que tenían presencia de la chinche.

Extrema pobreza. Una condición en la que vive un 12.3% de la población salvadoreña, según datos del Programa Mundial de Alimentos (PMA). Una condición que determina el tipo de material de las viviendas en la zona rural y que las hace idóneas para albergar a la también llamada chinche besucona, transmisora de Chagas. Según Leonel Sáenz, director de la unidad de salud del municipio, en cantones como Campana y El Tránsito, de ocho insectos analizados, seis tenían el parásito.

Fue hasta el año pasado que Salud incorporó La Libertad en la segunda fase de su programa nacional de control de Chagas.

Los rostros

La madre. Candelaria Ayala, 56 años, poco recuerda cómo pudo haber contraído esa enfermedad que hasta hace poco desconocía: en sus años adolescentes, dice, una chinche la picó en su casa de bahareque. “De eso hace años, por eso digo yo que quizás no es por eso”, duda. Es hasta hoy, “ya de mayor”, que vive con su familia en una vivienda con paredes de ladrillo. El piso ya no es de tierra.

Cuenta que a su hija Miriam le detectaron el parásito cuando tenía 11 años en una consulta en el Hospital Bloom. En ese entonces no recibió tratamiento porque a Candelaria le dijeron que la llevara cuando cumpliera 14 años. Lo hizo. Luego le dijeron que ya estaba muy grande para ser atendida en el centro infantil. Decepción. “Ya no quise ir”, confiesa Candelaria. “Ahora de grande y con sus hijos, ella me cuenta que se cansa mucho y que le cuesta respirar a veces”, relata Candelaria.

“El parásito se incrusta en las paredes cardíacas, las hace delgaditas, y el medicamento no puede hacer mayor cosa para que el corazón vuelva a funcionar adecuadamente. Se hincha”, ilustra el director de la unidad de salud.

La esposa. Son las 11 de la mañana de un jueves de enero. Gloria Ramos está parada mezclando con un cucharón la sopa de frijoles para el almuerzo. Pequeña de estatura, tiene los ojos grandes; el pelo corto y suelto.

“Ahorita no está mi esposo. Anda viendo la milpa, no hace caso cuando le digo que se quede descansando, que le hace daño. Es terco. Fíjese que a él le recomendaron reposo; si come mucho, le hace daño, dicen que porque en el corazón ya no tiene espacio. Si no le doy medicina, se hincha más, vomita, no duerme”, cuenta. El agrandamiento del esófago es otra complicación.

La joven. Una madre joven murió hace cuatro meses, dicen los pobladores, por el mal de Chagas, si bien no está confirmado por las autoridades sanitarias. Tenía 30 años y dos niños. En los últimos meses, un solo signo les alertó: un estómago exageradamente abultado. “Pensaban que era un bebé, que la muchacha estaba embarazada”, fueron los comentarios que resonaron entre la comunidad, dice Gloria, la esposa de ojos grandes, pelo corto y suelto.

“El tratamiento es costoso y desgastante. Hay pérdida de peso, náuseas, vómitos y no se puede administrar a nivel de unidad de salud”, señala Sáenz.

Margarita Posada, directora de APROCSAL, afirma que buscarán que Salud asuma el tratamiento para los pacientes de Tacachico en el Hospital San Rafael. Desde la unidad de salud hay un compromiso de llevarlos. Se usan dos fármacos para tratar esta enfermedad: benznidazol y nifurtimox. En el país, Salud pública administra este último. Para Salud, la norma está en darle prioridad a quienes están en fase aguda y a los niños, por lo que es probable que Marta y la mayoría de los 54 habitantes deba esperar.

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FOTOS DE LA PRENSA ANA MARÍA GONZÁLEZ

Otras zonas de incidencia

Santa Ana, Ahuachapán, Sonsonate, San Salvador y San Miguel registran índices altos, según Salud, en donde se prioriza el rociado de viviendas.

OrigenEl mal es conocido como el “sida de los pobres” por su expansión en las poblaciones pobres rurales de América Latina. Fue descubierto en 1909 por un científico brasileño. La OMS brinda el medicamento a El Salvador.

A escala mundialSegún la OMS, cada año se registran 13,000 muertes por Chagas en el mundo y se diagnostican 300,000 nuevos casos. Alrededor del 30% de los pacientes en fase crónica desarrolla problemas cardíacos y digestivos.

Sin registroLas recomendaciones sanitarias pasan por mantener la vivienda libre de las chinches transmisoras de Chagas. Se recomienda echar cal a las paredes. Salud no lleva un registro oficial de muertes en el país por este mal.

Casos

54

casos positivos de mal de Chagas en el municipio en estudio.

Costos

$500

mensuales puede costar el tratamiento al paciente de Chagas.

Incidencias

100

casos anuales, en promedio, registra el Ministerio de Salud.



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