Objetivo posible. El Ministerio de Salud (MINSAL) y la Organización Panamericana de la Salud (OPS) apuestan por la eliminación del paludismo en los próximos años.

“Este es un país de muy baja prevalencia (de casos de paludismo), el número de casos en relación con la población ya es muy bajo. Estamos en un buen camino.”
José Ruales
representante OPS/OMS El Salvador
65
casos hubo en 2005. De 13,794 pruebas.
23
enfermos de paludismo se contabilizaron en 2010.
4
casos se han registrado en 2011 hasta estas fechas.

Erradicarlo es lo ideal en el mundo, en ese camino El Salvador cumple su meta que está cerca de lograr: En las últimas tres décadas ha reducido el número de enfermos de paludismo (malaria). De 111,613 casos atendidos en 1979, en 2010 contabilizaron 23 (siete fueron importados) y este año van cuatro. En 2014 esperan no seguir sumando.

Las cifras han sido, durante los últimos 30 años, esperanzadoras y ahora mucho más por parte de la Organización Panamericana de la Salud (OPS) y del Ministerio de Salud (MINSAL) quienes en coordinación con CISALUD (Comisión Intersectorial de Salud) han mejorado las capacidades de acción para focalizar las zonas de mayor riesgo de contraer el paludismo (conocido también como malaria).

Es de conocer que esta enfermedad ha sido un flagelo para la población salvadoreña en los últimos 60 años, principalmente como un impedimento para el desarrollo de la producción agrícola (específicamente en las zonas costeras y municipios alrededor de la cuenca del río Lempa donde se ha registrado la mayor incidencia de casos).

Si bien la enfermedad se presenta principalmente en los países africanos, producto de la picadura del mosquito o zancudo llamado anopheles, esta afecta con 600,000 casos anuales en el continente americano (anualmente se reportan entre 2,000,000 y 3,000,000 de casos en el mundo y 1,000,000 de muertes). De los 600,000 en las Américas, el 54% corresponde a Brasil; seguido de Colombia (14%).

El doctor José Ruales, representante de la Organización Panamericana de la Salud y de la Organización Mundial de la Salud (OPS/OMS) en El Salvador, destaca que las acciones que se realizaron en 1979 (mayor registro de casos: 11,613) se mantienen a la fecha y eso ha permitido una reducción sostenida de los casos. Datos positivos previo al Día Internacional de la Malaria, el 25 de abril.

“Hasta ahora se ha trabajado en el control de la malaria, la reducción de la carga de enfermedad a un nivel que no represente un problema de salud pública y en el control ya ha sido exitoso. La malaria ya está controlada en El Salvador”, enfatiza Ruales.

Este ha sido un proceso de varias décadas. La estrategia con la que se empezó a trabajar fue de estratificación epidemiológica de acuerdo con las áreas de mayor incidencia de malaria (acciones de manera masiva o localizada); se utilizó un diagnóstico tratamiento de abordaje general utilizando un diagnóstico del parásito en sangre a través de la metodología de gota gruesa (muestra de sangre del individuo y se lleva al microscopio para ser observado); dicha toma se hace a todo paciente febril sospechoso (los que viven en zonas endémicas de malaria).

Dentro de la metodología utilizada ha estado el tratamiento presuntivo (inicial), sin esperar el diagnóstico (cloroquina, medicamento que ataca el parásito que está dentro de la sangre que produce la fiebre y la infección). Este entre tres y cinco días.

Pero si el diagnóstico es positivo se le da el tratamiento radical: se completa el tratamiento por 14 días combinándolo con primaquina.

Efecto positivo

“A pesar de que ha habido una disminución drástica de los casos, las intervenciones se han mantenido. Cuando disminuye el número de casos de personas con malaria, también va a haber menos número de zancudos que se pueden infectar y transmitir la malaria”, insiste el representante de OPS/OMS, que hace énfasis en que se han hechos tratamientos colectivos en zonas de transmisión, así como tratamiento presuntivo a migrantes febriles, pues las estadísticas reflejan que poco más del 50% de los casos es producto de personas que ingresan de otros países (Honduras o Guatemala) por las fronteras terrestres.

Se dice que cuando se detecta a un sospechoso en las fronteras o en las unidades de salud donde están ubicadas las zonas agrícolas se le da tratamiento porque es más probable que tenga malaria que una persona que viva en el país, puesto que hay más transmisión en los países vecinos donde los casos se cuentan aún por miles.

A partir de 2005 la reducción ha sido muy evidente, ese año se confirmaron 65 casos; en 2009 hubo un leve incremento a 71 personas enfermas; sin embargo, en 2007 la baja en El Salvador fue de 48 personas con paludismo en total. Ya para 2008 los casos bajaron a 38 (de 10,880 láminas examinadas) para que en 2009 las cifras bajaran a 21. Con respecto al año pasado, OPS se muestra entusiasta pues solamente se registraron 23.

De estos, siete fueron importados y 16 autóctonos; de ellos, 11 se concentraron en Ahuachapán (municipios de Cara Sucia, San Martín, Jujutla, Concepción y San Francisco), por lo que el trabajo se ha reforzado para impedir la propagación de la enfermedad.

En todas las zonas o los municipios donde se identifica el riesgo se ha hecho en todos estos años rociamiento intradomiciliario con insecticidas residuales (ya no DDT, que era dañino al medio ambiente). También se hacen termonebulizaciones en el caso de brotes.

Esto se hace sistemáticamente en zonas de riesgo, y si identifican grandes cantidades de zancudos. Además, mantienen control larvario de las aguas para identificar si hay o no el crecimiento de larvas.

Ayuda valiosa

Para buscar la erradicación del paludismo en estas zonas, MINSAL junto con OPS/OMS se han apoyado en mapas de zona de riego proporcionados por el Ministerio de Medio Ambiente así como de Protección Civil.

Se han hecho de acuerdo con esa escala de riesgo, a las zonas (agrícolas, bajas, que se inundan, las que tienen mayor precipitación y que tienen características de temperatura adecuada para la reproducción del mosquito). Ahora hay más criterios para ser exactos y saber dónde se desarrollan los mosquitos y zancudos, debido a características del suelo: si es suelo aluviales, arcillosos, pastizales, en pendiente, el nivel de pobreza (la característica de la vivienda es uno de los factores de transmisión, y otros).

Con el sistema de mapas e información geográfico se puede predecir de acuerdo con las características del clima dónde se pueden dar condiciones para la reproducción de los mosquitos. Con ello, se aplica el insecticida de manera científica y clara.

“Lo que nosotros podemos avizorar y estamos trabajando fuertemente con el Ministerio de Salud es en un plan de eliminación de la malaria. Erradicación significaría que ya desaparece en este caso el parásito causante de circulación, pero eso todavía es algo que se pueda lograr. La idea es lograrlo en 2014”, concluye Ruales.