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Una odisea por un riñón

Escrito por Loida Martínez Avelar
Lunes, 06 febrero 2012 00:00
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“Tengo seis meses de pedirle a Dios fuerzas para poder ir al gimnasio. En fin, me ha costado lágrimas, sudor y sangre, pero Dios ha sido el que nunca me ha abandonado y ahora me siento mejor que nunca.”

Roberto Quevedo, un relacionista público de 39 años, inició en diciembre su segunda búsqueda por un donante de riñón. “Después de haber agotado la posibilidad de encontrar un donante compatible en forma familiar y de amigos cercanos, me atrevo a solicitar un donante de riñón para que mi hijo

pueda seguir con vida”, dice la frase del segundo párrafo del correo electrónico de Eveling de Quevedo, madre de Roberto. El mensaje se ha convertido en una cadena en internet.

Hace nueve años, Roberto recibió un riñón de una joven que de manera altruista se lo donó, pero tras una infección lo perdió de nuevo. Por siete años le mejoró la vida, dice.

El refrán de “buscar una aguja en un pajar” se queda pequeño en comparación a lo que representa encontrar una persona que ceda el órgano que filtra la sangre del aparato circulatorio y elimina los desechos por medio de la orina.

De ese proceso depende una vida. Para algunos de los pacientes de insuficiencia renal es una alternativa. Una oportunidad.

En la actualidad, en el país solo se ejecutan trasplantes de donantes que estén con vida. A pesar de estar plasmado en las reformas al Código de Salud que hizo la Asamblea Legislativa en febrero de 2001, la ejecución de donante muerto aún es un sueño.

Roberto sabe que existe un documento que estipula el donante de cadáver y que no se cumple.

“La obtención de órganos o tejidos para trasplante, podrá ser a partir de personas vivas o muertas, que en vida hayan expresado, su voluntad de donar”, reza el artículo 128 D, de la sección 19 de trasplante de órganos o tejidos. Como “letra muerta” resumió Ricardo Leiva, jefe del servicio de Nefrología del Hospital Rosales, la no operativización de la reforma.

El país no cuenta con un Consejo Nacional de Trasplantes. Tampoco hay una política creada para avalar los procedimientos que permitan la extracción de órganos de las personas que lo avalen en vida y que hayan tenido muerte cerebral.

Benjamín Ruiz Rodas, nefrológo e internista y quien realizó el primer trasplante de riñón en el país en 1985, asegura que lo que falta es “voluntad política” para poner en marcha el proyecto.

“Falta una persona con interés que coordine la iniciativa. Activa y que sepa del tema”, dijo el médico, quien dirigió durante 27 años el programa de trasplante de riñón del Seguro Social.

Ruiz Rodas dice que por ser un país pequeño, en El Salvador debería existir un solo lugar para poder trasplantar: el Seguro Social. “Cuenta con las condiciones y han hecho más de 500 trasplantes de riñón en su programa sostenible”, enfatizó el médico.

Desde hace 10 años también se realizan trasplantes de riñón en el Hospital de niños Benjamín Bloom, donde 30 niños han sido beneficiados.

Mientras que el año pasado, tras 119 años de existencia, el Hospital Rosales “rompió el hielo”, como lo describió el doctor Leiva, y un equipo de especialistas trasplantó a dos pacientes.

Actualmente, ambos programas de trasplante están paralizados por la falta de garantía de los inmunosupresores, según reconoció el Ministerio de Salud (detalles en nota secundaria).

Tras tener una recaída en diciembre y que los dolores de estómago se intensificaron luego de dos años de hemodiálisis, Roberto, exfutbolista del Águila, lo asumió. Contra todo pronóstico, el relacionista público quiere prolongar su vida. Al hablar de sus planes, dice que quiere formar una familia.

Por su enfermedad, Roberto concluyó su relación con la que entonces era su novia. No se concentró en formar una familia, lo cambió por las hemodiálisis y búsqueda de donantes.

La disposición de los salvadoreños está a la vista, 2011 cerró con 761,464 personas que respondieron sí a la pregunta de si donaría sus órganos al morir, un buen número corresponde a Estados Unidos, según datos del Registro Nacional de Personas Naturales (RNPN).

Las cifras están en un registro pero no se implementa para los procesos médicos. Ese hecho lo reconoció el mismo viceministro de Salud, Eduardo Espinoza. Dijo que en febrero, la mininistra de Salud, María Isabel Rodríguez, convocará al Consejo Nacional de Tejidos para que inicie la creación de la política de trasplante.

¿Por qué empezar con una política de trasplante hasta dos años y medio después de iniciada la administración de Salud?

Tras una risa, la respuesta del viceministro fue que desde que llegaron al Ministerio de Salud identificaron un déficit de políticas. Han trabajado en crear la de salud mental, salud sexual y reproductiva y de medicamentos. “Recientemente identificamos también que no existía una política de trasplante de órganos y tejidos”, reconoció.

Mientras se generan las condiciones para ejecutar la sección de trasplantes de órganos o tejidos en el país, es explotada la opción del donante vivo, la odisea para los trasplantados sigue.

En el camino, primero debe encontrar al altruista, después de una evaluación médica los avala o los descarta. El nefrológo Carlos Henríquez asegura que entre 10 donantes potenciales son descartados hasta seis por no cumplir con las condiciones de salud. Problemas de hipertensión y diabetes son los principales obstáculos de los posibles donantes.

Sin embargo, el especialista destaca la generosidad de las personas que aceptan donar sus órganos y lo dejan plasmada en la solicitud del DUI. Aún falta un largo camino, dice Henríquez, pues a pesar del nivel de conciencia que ha tenido la población por la necesidad de órganos, falta especificar el momento en que deben ser donados.

“Hay que ver cuántas personas en las familias están conscientes de que la persona fallecida, en vida, aceptó donarlos porque la familia podría no aceptar entregar los órganos”, recalcó.

Además de ser futbolista, Roberto se dedicó al montañismo. El deporte está ligado a su vida. Actualmente acude todos los días al gimnasio y nada. En su trabajo tiene horarios accesibles.

Asiste a hemodiálisis dos veces por semana. “El deporte me mantiene y me da fuerzas. Mi relación con Dios no permite que me deprima”, repite una y otra vez.

El donante debe tener entre 20 a 40 años y tener el tipo de sangre tipo de sangre A RH+. En diciembre, en contra de las recomendaciones de médicos y enfermeras, Roberto escaló y llegó a la cumbre del volcán de Santa Ana. En el camino dice que iba platicando con Dios. Cada mañana, cuando se levanta, le da las gracias, pues piensa que los humanos “damos por sentado que debemos de tener salud y no la valoramos cuando estamos sanos”.

Confía en que encontrará un donante de riñón.

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Roberto  ya conoce la ley de trasplante de órganos, pero sabe que no funciona.

foto de LA PRENSA/Francisco Campos

Roberto ya conoce la ley de trasplante de órganos, pero sabe que no funciona.

50

casos de insuficiencia renal al mes en el Rosales.

2,000

pacientes renales en el país, según el doctor Rodas.

Las modificaciones

En febrero de 2001 fue modificado el Código de Salud para implementar trasplantes.

Consejo

Para ejecutar las modificaciones, donde se incluye donante de cadáver, la ministra de Salud debe llamar al Consejo Nacional de Trasplante. El viceministro dice que será en febrero, deberán elaborar la política y un reglamento.

Otros esfuerzos

En la administración del gobierno del presidente Antonio Saca fue juramentado un Consejo Nacional de Trasplante. Sin embargo, nunca rindió frutos. Se conoció extraoficialmente que se elaboró un reglamento. Salud dice que no tiene conocimiento de ello.



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