Expuestas. Los derechos de las niñas y las adolescentes son más vulnerados.

“Lo valioso de la LEPINA, aparte de un extenso catálogo de derechos, es declararlos como de obligatorio cumplimiento.”
Luis Salazar
director ejecutivo del ISNA
“El cambio debe ir con un intenso trabajo de orientación psicosocial para evitar confusiones al formar a los adolescentes.”
Mario Mena Méndez
subdirector ISNA.
306
niñas registra el ISNA –hasta abril– y 251 niños, entre ellos adolescentes.
1,000
niños, niñas y adolescentes promediaba el ISNA en 2010. Hoy son 550.
4
casos registrados, de 557 menores, por explotación sexual comercial a niñas.
Pasos para realizar una adopción
Para declarar la adoptabilidad de una niña, un niño o un adolescente, es necesario completar estos requisitos:
Solicitud
Escrito de solicitud dirigido al director ejecutivo del ISNA, que tendrá como mínimo: motivación de tal solicitud, dirección exacta de los padres biológicos, lugar donde se encuentra el niño, la niña o el adolescente, lugar para recibir notificaciones (dirección y teléfono).
Documento vital
Es necesario presentar un poder general judicial, con cláusula especial, otorgado al abogado director.
Fundamental
Certificación de partida de nacimiento del niño, la niña o adolescente.
Básico
Fotocopia certificada de plantares de nacimiento del niño, la niña o adolescente.
Información
Presentar la fotocopia certificada del Documento Único de Identidad (DUI) de los padres biológicos.
Documentos de padres
Se debe llevar la certificación de la partida de nacimiento o partida de defunción de los padres biológicos.
Los detalles
Constancia médica completa del niño, la niña o adolescente (emitida de preferencia por una institución pública): antecedentes, inmunizaciones, talla, peso.
Retratos
Fotografía postal del niño, la niña o adolescente y de los padres biológicos.
Aprobación
Acta notarial de consentimiento expreso por los padres biológicos, artículo 174, incisos 1 y 2 del Código de Familia.
Aval del menor de edad
Acta notarial de manifestación de conformidad del menor, artículo 174, inciso 4 del Código de Familia. Todos los documentos en legajo debidamente ordenado (foliado).

 

El abuso sexual y el maltrato físico son dos de las principales causas que el Instituto Salvadoreño para el Desarrollo Integral de la Niñez y la Adolescencia (ISNA) ha atendido este año. Hasta abril, la entidad registraba 106 casos; del total, 48 niñas han sufrido abuso y 31 maltrato; mientras que hay cinco niños abusados y 32 maltratados. Cada uno de los casos ha sido judicializado.

Sumadas ambas tendencias, son la tercera causa de atención en el ISNA, por detrás del abandono y el cuidado personal y la protección. Las estadísticas de la institución reflejan que son las menores las más afectadas por las diferentes causas. Solo en el abandono (78 niños y 55 niñas) y la permanencia en la calle (16 niños y cinco niñas) los números son más altos en los pequeños.

En sus 13 centros de protección (tres son centros de acogida), el ISNA contabiliza una población (fluctuante) de 557 niñas, niños y adolescentes. Pero además de ellos, el director ejecutivo del ISNA, Luis Salazar, dice que hay entre 1,400 y 1,500 niños, niñas y adolescentes en un conjunto de instituciones privadas que albergan a los menores de edad, los cuales están repartidos en todo El Salvador. El censo de abuso y maltrato no incluye a estos últimos, por lo que la cantidad se podría ver seriamente aumentada.

En el país hay alrededor de 60 entidades autorizadas por el ISNA para atender a las niñas, los niños y los adolescentes en condición de internamiento, pero están en proceso de revalidación de su autorización ante el Consejo Nacional de la Niñez y la Adolescencia (CONNA).

La labor

Las tareas del instituto apuntan a una atención integral para niñas y niños, en la que se prioriza la asistencia social, individual y colectiva; a su vez, se les brinda atención psicológica, que abarca la intervención en crisis brindándoles terapia para la superación de los traumas. En el tema de educación, niños y adolescentes se incorporan a la educación formal; además, reciben talleres vocacionales, así como espacios de cultura y recreación.

Para buscar el restablecimiento tras la vulneración a los derechos, el ISNA les proporciona a los menores de edad un apoyo basado en tres ejes: la intervención en la crisis, la atención terapéutica y el apoyo directo al proyecto de vida.

El instituto tiene como ley que el mejor lugar para un niño es su familia, pero cuando no se encuentra la posibilidad de colocación familiar en un futuro inmediato, se les declara que pueden ser adoptados. En este caso, el ISNA traslada su función a las Oficinas Para Adopciones (OPA) de la Procuraduría General de la República (PGR), donde se realiza la declaratoria de adoptabilidad: determinar que un niño esté o no institucionalizado, lo cual implica a su vez una investigación social.

Antes de la aprobación de la Ley de Protección Integral de la Niñez y la Adolescencia (LEPINA), cuando el ISNA abría procesos de protección (ahora solo los recibe cuando previamente la Junta de Protección ha declarado vulnerables los derechos), la mayor causa de ingreso era por migración irregular y salida ilegal del país; otro era por casos de maltrato corporal.

Los que se quedaron

Una de las preocupaciones del ISNA son aquellos niños que ya no pueden ser adoptados y quedan institucionalizados. El instituto tiene en sus albergues a 105 personas que ya pasaron de los 18 años y a 356 que se encuentran entre 15 y 18, próximos a la edad productiva o al egreso de la entidad.

Salazar asegura que se prepara un plan de egreso total al llegar a los 18 años. “Tenemos previsto aplicar casas previas al egreso total, donde pasan a otro régimen –el cual las entidades privadas ya están implementando–, pero no lo implementamos porque no tenemos recursos”, explicó.

Además, aseguró que la idea principal es lograr la autonomía de todos aquellos jóvenes que no fueron adoptados y debieron permanecer en la institución hasta la edad de 18 años. “Los estamos formando para que puedan integrarse a la sociedad y bastarse a sí mismos, proporcionándoles su propio abastecimientos, sus propias formas de vivir la vida y como ellos la elijan”, aseguró.

La situación, sin embargo, es compleja y difícil. El subdirector de restitución de derechos del ISNA, Mario Mena Méndez, asegura que las dificultades para implementar las casas previas al egreso total son metodológicas y materiales. “En el caso de las metodológicas, después de recibir cuidados en los que la participación se referían solo a ciertos derechos, las casas de jóvenes tienen un alto componente participativo en todos los derechos. Este cambio debe acompañarse de un intenso trabajo de orientación psicosocial para evitar confusiones en la formación de los adolescentes”, explicó.

En el caso de las dificultades materiales, esta alternativa de acompañamiento a los adolescentes es más costosa que las atenciones dentro de los centros de protección. Para ello, detalló el subdirector, es necesario el acompañamiento de la sociedad civil para la sostenibilidad de las casas.

Tampoco se define el aporte del Estado para impulsar el proyecto, ni los montos necesarios para que funcione. Salazar asegura el artículo 5 de la Convención sobre los derechos del niño dicta que se deben respetar los derechos de los padres, en alusión a que lo ideal es una familia integral donde el menor se desarrolle; pero si no se logra, por el momento los adolescentes deberán mantenerse institucionalizados.