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Consenso político. Pacto social. Tanto Herbert Betancourt, ex ministro de Salud, como Juan Antonio Tobar, presidente del Colegio Médico, coinciden en que hay que unir a todos los sectores, para que se pueda implementar la reforma y crear un sistema nacional de salud, lo que también está en los planes del nuevo ministerio encabezado por María Isabel Rodríguez. Las llaves: La unificación del sistema y la dotación de un presupuesto para el ramo pasan como medidas principales.

Próximo a los 100 días del gobierno del presidente Mauricio Funes, LA PRENSA GRÁFICA hizo un foro para discutir el problema del sector salud y establecer hacia dónde se enfocan las medidas. Una reforma está contemplada en el proyecto.

“Nunca se ha conseguido de manera clara y precisa la reforma”, dice Tobar, quien recuerda que en octubre de 2007 se hizo un cambio a la ley, para entregarle el mandato completo al Ministerio de Salud, aunque a la fecha las cosas sigan funcionando igual. El presidente del Colegio Médico dice que solo fue un cambio de ley y que en ningún momento se trató de una reforma: “Oficializa de manera clara la persistencia de un sistema con diferentes actores: Salud Pública y la Asistencia Social (ISSS). Eso persiste, no se logró de una manera clara unificar el sistema, seguimos viendo la misma dispersión”, explica.

Aunque la ministra Rodríguez se excusó por su ausencia en el foro, los trazos de su mandato establecen el sistema nacional de salud. De hecho, un documento de la nueva administración establece la figura del consejo superior de Salud Pública como el ente auditor de las políticas.

Para el ex ministro Betancourt se necesita un sistema único en el que haya instancia rectora. “Es importante tener una instancia rectora que tenga la capacidad para llegar a los diferentes sectores, para hacer auditorías y saber cómo están funcionando, no solo en lo técnico, sino en la atención en la calidad”.

Él también es claro que actualmente el sistema solo une “instancias con naturalezas diferentes, con mandatos diferentes, con estándares diferentes, esto no facilita nada”, dice.

Pero no todo el camino es sencillo. Para ambos, la situación pasa por dos problemas que son claves en el proceso: los recursos económicos y la voluntad política.

“Nunca se define de una manera clara el aspecto de la inversión, cómo se va a lograr mantener el sistema y cómo se le da el soporte económico adecuado, si no se resuelve estas dos situaciones es difícil que la ley sola lo haga”, dice Tobar, para quien es necesario que por el ley se establezca un presupuesto.

Y pone como ejemplo que la gratuidad de las consultas ha aumentado el flujo en un 35%, lo que de una u otra forma a descapitalizado a los hospitales.

“Si no se resuelve pronto el problema del financiamiento sí estaremos en un lío”, dice.

El pacto social

Pero hablar de reforma o de sistema único o nacional de salud genera muchas diferencias. Tobar y Betancourt dicen que el tema ha estado siempre politizado. El primero dice que los esfuerzos se hacen desde 1997, y el segundo que hay más de 10 propuestas escritas, sin que se hayan puesto de acuerdo para solventar el problema.

“La instrumentalización partidaria de la salud ha sido un verdadero escollo”, expresa el ex ministro. Hay que hacer un pacto social, y no solo es la reforma, sino a la visión general que se tiene de la atención de los ciudadanos”, explica Betancourt.

Él lanza el reto al Colegio Médico, como institución llamada a liderar la situación, pero Tobar va más allá y cree que no solo es tarea de la institución que preside, sino que debe haber consenso político en la Asamblea Legislativa: “Hay que tratar de definir si los actuales actores políticos tienen la intención por la reforma, si es así sentar los actores para definir estrategias para dar solución a la problemática, ¿en qué momento?, pues ya”, dice el médico.