Río Jiboa sorprende poblados en La Paz
Escrito por Mauricio Bolaños/Gabriel LabradorLunes, 09 noviembre 2009 00:00
Ocho personas fallecieron a causa de las lluvias en La Paz. Tres en el municipio de Santa María Ostuma, dos en Mercedes La Ceiba, una en San Francisco Chinameca, una en Rosario de La Paz y otra más en Jerusalén.
También hay cuatro desaparecidos, cuatro lesionados, miles de casas destruidas y millonarias pérdidas en la agricultura, la ganadería y la infraestructura vial, confirmó a las 4 de la tarde de ayer el Comité de Protección Civil. Agregó que se evacuaron 518 familias que hacían un total de 5,012 personas, que fueron albergadas en escuelas de los municipios afectados.
Al departamento de La Paz lo sorprendió el desbordamiento del río Jiboa, que nace del lago de Ilopango. A su paso por el departamento hasta su desembocadura al mar, en el cantón San Marcelino, el río aumentó su cauce en dos o tres kilómetros lineales, e inundó las zonas aledañas a su recorrido natural.
Cientos de manzanas de cultivos se inundaron, y miles de cabezas de ganado vacuno, caballar, porcino y aves de corral murieron ahogados. También hubo daños en puentes y daños parciales en la red de telecomunicaciones.
Los municipios del sur fueron afectados también por los ríos y quebradas Sepaquiapa, Jalponga, Tilapa y El Sapuyo. Pero los mayores efectos de las inundaciones estuvieron al norte, y en el municipio de San Pedro Masahuat, donde al menos seis comunidades han quedado incomunicadas debido a que el puente del cantón de San José Luna colapsó. San Marcos Jiboa, del municipio de San Luis Talpa, también quedó incomunicado. De todos ellos, el más grave es el caso del cantón Las Hojas, que casi se ha borrado del mapa. Unas 100 familias fueron evacuadas por la Fuerza Aérea a través de helicópteros durante toda la mañana de ayer. La gente está siendo llevada a dos albergues en el cantón Los Islotes, siempre de San Pedro Masahuat. Muchos salvadoreños, sin embargo, prefirieron quedarse cuidando sus pocas y mojadas pertenencias.
Otras cinco familias que vivían a la orilla del río Jiboa perdieron sus casas a la altura del puente del mismo nombre. El desbordamiento ocurrió a la medianoche. En la Costa del Sol, en el cantón San Marcelino, donde desemboca ese caudal hacia el Océano Pacífico, el desastre es similar. Unas ocho casas perdieron todos sus enseres. A un kilómetro de ahí, las 400 familias de las comunidades Buen Samaritano I, II y III no dormirían en sus casas por temor a una repunta del río y pernoctarían a la orilla de la calle que atraviesa la Costa del Sol. El Jiboa amenaza.
Estimados lectores
LA PRENSA GRÁFICA mantiene desde hace un tiempo la disposición de dejar sus canales de comunicación abiertos para que ustedes puedan expresarse libremente sobre cualquier tema publicado en nuestras plataformas digitales. Sin embargo, hemos leído comentarios bastante ofensivos hacia los personajes que generan noticia en nuestro país, así como discusiones bastante negativas que contradicen el sentido de la libre expresión.
Por ello, les invitamos a hacer buen uso de este espacio generando discusiones sanas y con respeto. Advertimos que al detectar ofensas o calumnias nos vemos en la obligación de borrar los mensajes. Queremos mantener este espacio abierto, ayúdenos a que no haya un uso abusivo de este.
Usted puede ayudarnos a mantener este espacio abierto marcando un comentario ofensivo con la
que aparece al poner el cursor sobre el comentario.
Fotos de LA PRENSA/Mauricio Bolaños
Damnificados
personas fueron trasladadas a refugios luego que sus comunidades quedaran inundadas por el desbordamiento del río Jiboa, causado por las intensas lluvias sin precedente histórico.















Subir



