Unas 50 familias tuvieron que dejar sus hogares, o lo poco que quedaba de ellos, el domingo en la madrugada en el cantón Melara, al sur del departamento de La Libertad. El río Huiza se desbordó debido a la fuerte y constante lluvia que cayó en El Salvador desde el viernes. La fuerza de la corriente arrancó de tajo el puente Melara, sobre la carretera Litoral, dejando incomunicadas a unas 12 comunidades.

La alerta inició el sábado a eso de las 8 de la noche, cuando autoridades de la Alcaldía Municipal de La Libertad y cuerpos de la Cruz Verde Salvadoreña advirtieron a los habitantes de la zona que debían dejar sus casas por peligro de inundación.

“Como a la una (de la madrugada) solo escuchamos un gran estruendo que nos despertó y decidimos abrir las puertas... pero el agua ya nos llegaba hasta el pecho”, relata Juana María Silva, una anciana de 72 años que junto a otros cinco miembros de su familia logró salvarse de la crecida del río.

En suma, unas 400 familias (2,400 personas entre adultos y niños) han resultado afectadas por el lugar en donde se encuentran sus viviendas, en los alrededores del río Huiza. Chilama Norte, María Auxiliadora, Melara, Las Palmeras, El Carao, Nueva Toluca, 13 de Enero, Boca Posa, Chilama Sur, Chilama Norte, Chilama Bocana, Riomar, Nuevo Toluca y Playa Toluca son las comunidades que están cerca del río.

 

Alberto Zaldaña, miembro del área de promoción social de la Alcaldía Municipal de La Libertad, considera que gracias a la alerta temprana en las comunidades no hay víctimas mortales por el desborde del río.

 

Las familias damnificadas están siendo albergadas en la casa comunal del cantón Melara y en el Centro Escolar Eduardo Guirola.

 

Esta no es la primera vez que el puente de Melara cede ante la fuerte corriente del río Huiza. En junio del año pasado, la estructura también se dañó. El puente Melara sufre el golpe de la corriente de dos ríos, El Muerto y El Obraje, que se unen al Huiza. “El problema es cuando viene la repunta, porque trae árboles y basura que tapa el río”, afirma Roberto Montenegro, técnico de FOVIAL en la zona sur de La Libertad.

 

 

 

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