Las catástrofes naturales y las repercusiones en la salud serían dos de los impactos que afectarían la humanidad, en especial a los habitantes de los países pobres a consecuencia del calentamiento de la superficie terrestre (cambio climático), según el Estado de Población Mundial 2009 efectuado por UNFPA.

Y los efectos del calentamiento de la tierra durante los últimos años son cada vez más notorios.

En El Salvador, por ejemplo, en los últimos 10 años, los fenómenos han sufrido una variable y este año llovió de manera irregular y la última tormenta —impulsada por el huracán Ida— ocasionó el colapso de una serie de zonas rurales del país y provocó, al menos, el fallecimiento de 196 personas.

Robert Engelman, uno de los autores principales del informe del Estado de Población, asegura que si bien es cierto es muy pronto para atribuirle al cambio climático lo ocurrido hace dos semanas, pero estas situaciones sí deben ser tomadas como señales de lo que podría pasar si no se toman medidas que reduzcan el calentamiento global.

“En El Salvador sabemos que el comportamiento de los fenómenos naturales ha cambiado y debe comenzar a estudiar a profundidad las medidas de adaptación adecuadas”, aseguró. Aunque los daños por la degradación ambiental no se pueden revertir sí se puede promover un alto a la situación, considera.

Otro de los factores que serán notorios con el ascenso de las temperaturas es el aumento de las enfermedades infecciosas por la falta de agua y la transmisión por picaduras de bichos.

El dengue, el paludismo y la malaria podrían tener un repunte, según el informe del Estado de Población de Naciones Unidas.

En el presente año, en El Salvador ha sido notoria una alza considerable de hasta un 400% de casos de dengue en comparación con 2008.

Se contabilizan 5,820 casos confirmados a escala nacional y 10 fallecimientos por dengue hemorrágico. El año pasado, el Ministerio de Salud reportó un deceso por esta causa.

Los epidemiólogos nacionales atribuyen el aumento de muertes por dengue hemorrágico a la circulación de cuatro cepas.

La falta de agua potable debido a las inundaciones, tal y como ha ocurrido en zonas colapsadas del país como La Libertad y San Vicente, abre la puerta para que las personas adquieran enfermedades gastrointestinales, apuntó Engelman.

La principal repercusión en el repunte de casos de diarreas y otras enfermedades ocasionaría un colapso mucho mayor de los ya desgastados sistemas de salud de los países pobres, donde los medicamentos son escasos.