El juego que dejó lesionado a “Irvin”
Las balas siguen poniendo en pausa la vida de los niños.
Viernes, 20 noviembre 2009 00:00 Un pequeño de nueve años de edad se recupera satisfactoriamente en el Hospital Bloom tras haber sufrido un disparo en circunstancias confusas tanto para los médicos como para los padres de familia que están en la misma unidad donde se encuentra ingresado. “Irvin” (nombre ficticio) es residente del caserío Cerro Quemado, ubicado en Ilobasco, Cabañas.
El menor ingresó a emergencias del Bloom el martes por la noche tras sufrir un impacto de bala en el lado izquierdo de su abdomen.
El expediente levantado en el momento del ingreso (y la versión que los médicos manejan) dice que “Irvin” estaba jugando con una pistola propiedad de un familiar.
Uno de sus hermanos, del que se desconoce la edad, se unió al juego que desencadenó en tragedia.
Afortunadamente el pequeño fue operado a tiempo y se recupera sin inconvenientes. Su abuela y su tía se turnan para cuidarlo en el hospital.
Con el caso de “Irvin” la cifra de menores atendidos por herida de bala en el Hospital Bloom, en lo que va de 2009, sube a 26.
Los números ya superaron en un 33% al total de atenciones de 2008, cuando fueron 18.
Historias como las de “Irvin” alarman a los galenos que no escatiman a la hora de decir que la violencia también les está pasando su factura a los pequeños.
Las vidas se están apagando. Las estadísticas oficiales del Bloom también apuntan que un niño de ocho años falleció en febrero.
Sin embargo, extraoficialmente se conoció que un infante herido de bala en su cabeza murió en el nosocomio estatal la semana anterior.
Con ello, sería la segunda muerte de 2009.















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