El preocupante incremento de niños y niñas dentro del trabajo infantil en los últimos años, según la comparación entre las cifras de la encuesta EHPM de 2007 y la información de 2009 brindada por la ministra de Trabajo, Victoria Marina de Avilés, ha llevado al Estado salvadoreño a comprometerse con la “Hoja de ruta para hacer de El Salvador un país libre de trabajo infantil y sus peores formas”, presentada ayer.

La hoja de ruta tiene como metas erradicar el trabajo infantil en sus peores formas hacia 2015 y erradicar por completo el trabajo infantil hacia 2020, mediante seis dimensiones (lea el recuadro).

El compromiso adquirido por El Salvador se da en el marco de una crisis económica que, a juicio de las autoridades de Trabajo y de la Secretaría de Inclusión Social, ha nutrido el fenómeno de que cada vez más menores de 18 años se integren en el desempeño de formas prohibidas de trabajo.

“En el curso de 2009 se han perdido alrededor de 45,000 empleos del sector privado de servicios, comercio y maquila”, dijo la ministra de Trabajo.

Para Calixto Mejía, viceministro del ramo, el hecho de que los padres se queden sin empleo afecta la estabilidad familiar, por lo que en muchos casos niños y niñas tienen que ser partícipes del aporte económico.

A pesar de los esfuerzos del Gobierno por erradicar el trabajo infantil (la ministra De Avilés da cuenta de 45,000 menores de edad que han sido retirados por completo de labores prohibidas en los últimos años), la inserción de mayor cantidad de población infantil en formas de trabajo hace parecer que los intentos son nulos.

“En El Salvador, en concreto en el área de la zafra de azúcar, ha habido una reducción importante en trabajo infantil”, dijo por su parte Jesús de la Peña, coordinador regional de la Organización Internacional del Trabajo.

El reto establecido dentro de la hoja de ruta es que hacia 2015, de la cifra base de 2007 (172,588), solo tendrá que haber 77,887 niños en trabajo infantil. Y hacia el año 2020, un total de cero.

“Creo que Centroamérica es la única región en el mundo en donde esta meta, podemos decir, es real. Se puede alcanzar”, aseguró, convencido, De la Peña.