A pesar de que un examen de citología puede evitar el avance de la enfermedad, en 2009 la displasia de cuello uterino fue la primera causa de consulta en el Hospital Nacional de Maternidad.

Un total de 809 casos fueron identificados el año pasado en el centro ginecológico nacional, informó el doctor Roberto Sánchez Ochoa, director del nosocomio.

La enfermedad, que se desarrolla por medio de un padecimiento que provoca células anómalas en el cuello uterino, puede tener como desenlace un cáncer. Va ganando terreno y preocupa a los médicos, porque es un enemigo sin síntomas.

Al desglosar las cifras, 719 casos fueron detectados en la fase leve, 34 en la moderada y 56 en etapa severa.

La displasia no tiene síntomas notorios y provoca el virus del papiloma humano, enfermedad de transmisión sexual.

Con un tratamiento apropiado y de manera temprana, un gran porcentaje de las mujeres no llegan a desarrollar cáncer, asegura Sánchez Ochoa.

Sin embargo, el cáncer de cérvix es fácil de expandirse en mujeres de países subdesarrollados, según especialistas extranjeros.

La consulta externa por displasia del cuello uterino también estuvo concurrida. Unas 16,807 mujeres fueron atendidas por esta causa en sus consultas de primera vez y controles periódicos.

Lo anterior representa casi la mitad de la consulta externa, que anualmente totaliza 31,000.

Los ginecólogos aseguran que una citología puede detectar la enfermedad de forma temprana.

En 2009, 810 mujeres buscaron el examen en Maternidad. Los galenos recomiendan realizarse el examen una vez al año.

Además, retrasar el inicio de las relaciones sexuales en las adolescentes es otra de las recomendaciones para evitar adquirir la enfermedad por los cambios que se dan en el cuello de la matriz.

Sánchez asegura que la educación sexual y reproductiva puede ayudar a evitar la reproducción de casos.

Por su parte, en 2009, nueve mujeres fallecieron en el Hospital de Maternidad. De ellas, cinco padecían del virus de la gripe A (H1N1). Una enfermedad agregada complicó la situación de las mujeres embarazadas, que rondaban los 15 y los 25 años.

Otras cuatro murieron por otras causas relacionadas con enfermedades no especificadas.