Integrar la producción agrícola con la conservación del medio ambiente y el bienestar social, un concepto conocido como “agricultura sostenible”, es la nueva meta de muchos productores de café en El Salvador y en el resto del mundo.
Esta es precisamente la principal misión de la certificación Rainforest Alliance, o Alianza para Bosques, impulsada en El Salvador desde 1999 por la organización SalvaNATURA. Se trata de un programa internacional de certificación para cultivos agrícolas de exportación como café, banano, cacao y cítricos, entre otros.
El programa es manejado por la Red de Agricultura Sostenible (RAS), una coalición de organizaciones ambientalistas y no gubernamentales de Latinoamérica, cuyo socio local es SalvaNATURA.
La normativa de RAS está estructurada en 10 principios y sus respectivos criterios, los cuales describen las buenas prácticas de manejo ambiental y social que se evalúan mediante las auditorías de certificación. Estos principios incluyen: protección de la vida silvestre; conservación de recursos hídricos; manejo integrado de deshechos; salud y seguridad ocupacional; y trato justo y buenas condiciones para los trabajadores.
Aunque en nuestro país la certificación solo se ha ejecutado en el sector cafetalero, Juan Marco Álvarez, director ejecutivo de SalvaNATURA, planea impulsar la misma normativa en el sector azucarero y en la producción de cacao y de limón pérsico.
El Salvador ha sido el país con el mayor crecimiento porcentual, a escala mundial, en la adopción de la certificación. Actualmente son 204 las fincas certificadas, lo que equivale a aproximadamente 8,000 hectáreas. Otras 200 se encuentran ya en el proceso de certificación y se espera pronto poder triplicar la superficie actual certificada, apostándole más que todo a pequeños productores.
Las fincas mantienen un plan de mejora continua y son inspeccionadas al menos una vez al año por auditores de SalvaNATURA. “Lo que buscamos son cambios sostenibles, mejoras continuas que al final se traduzcan no solo en beneficios ambientales en general sino que también en beneficios sociales y beneficios económicos”, señala Álvarez.
¿Cuáles son los beneficios de obtener la certificación? Él considera que la principal ganancia es que garantiza una mayor eficiencia en el manejo de las fincas, ya que ayuda a los agricultores a organizarse, planificar, programar mejoras, implementar mejores prácticas e identificar problemas y monitorear el progreso de las soluciones. Además, aumentan la productividad y las ganancias de las fincas, puesto que se logra vender a precios más altos. Un quintal oro de café certificado recibe un premio promedio de $12 a $15. El diferencial de precios promedio anual del café certificado ha oscilado entre $8 y $15 por quintal en los últimos seis años.
La normativa de mejores prácticas también se traduce en una mejor calidad del café. En mayo de este año, los resultados de un concurso de catación de café certificado organizado por Specialty Coffee Association of America (SCAA), en Long Beach, California, colocaron el café de cuatro fincas salvadoreñas entre los mejores evaluados.
Por otro lado, incrementa el entusiasmo de los trabajadores al recibir salarios justos, viviendas dignas, instalaciones sanitarias y condiciones de trabajo seguras y saludables. Tanto ellos como sus familias reciben asistencia médica, transporte, acceso a escuelas y capacitación.
El sello
El sello verde de Rainforest Alliance garantiza que las fincas protegen los ecosistemas y los recursos naturales, mediante prácticas como el uso estrictamente restringido de agroquímicos y la reforestación de árboles nativos y en peligro de extinción.
Un caso ejemplar de los cambios y las mejoras que implica Rainforest Alliance es el de la finca San Isidro, en Comasagua. Su propietario, Diego Llach, confiesa que “la certificación nos cambió completamente... Rainforest se vuelve una cultura, un estándar de manejo, un estado de vida”.
Desde que obtuvo la certificación en 2001, Llach ha sembrado más de 100,000 árboles, fabrica su propio fertilizante orgánico y ha montado un sistema de rastreabilidad que permite monitorear el proceso entero de producción. Sus trabajadores reciben salarios entre un 50% y un 100% mayores al salario mínimo, al igual que atención médica gratuita para ellos y sus familias. Además, ha logrado acceso a escuelas a no más de dos kilómetros de distancia de sus fincas.
Sin embargo, el mayor beneficio de la certificación ha sido la apertura de puertas a nuevas oportunidades económicas. Según Llach, su café se vende a un precio entre el 10% y el 12% mayor al precio promedio. Este incremento en las ganancias le ha permitido invertir en nueva infraestructura y nuevas técnicas.
Por otro lado, “la certificación nos ha permitido penetrar en el nicho mundial en que se vende nuestro café”, enfatiza el propietario de la finca San Isidro.
Rainforest cuenta con una base de datos que da acceso a nuevos clientes que confían en la calidad del producto. Ahora su café se vende mucho más rápido y ha encontrado nuevos clientes en Japón, Estados Unidos, el Reino Unido, Alemania y Australia.
Llach opina que la agricultura sostenible es totalmente rentable, a pesar del gasto inicial para adaptarse a la normativa. El costo se divide en $200 por auditor por día, más el costo de obtener el sello que equivale a $7.50 por hectárea.
Álvarez le apuesta al futuro de la certificación en nuestro país con optimismo. “Vamos aumentando dentro del nicho de cafés especiales, pero también vamos aumentando a escala general en las exportaciones”, indica.
Hasta la fecha, la exportación de café Rainforest Alliance representa casi el 7.62% de la producción nacional exportada. De la exportación de cafés diferenciados durante la cosecha 2005-2006, el café certificado representó el 18%, mientras que de la actual cosecha en proceso 2006-2007, ya representa el 25%.
Cada vez son más los compradores extranjeros interesados en el café certificado salvadoreño. La mayoría de las exportaciones se dirigen a Alemania, el Reino Unido, Japón y Estados Unidos. El principal comprador es Taloca AG, la empresa compradora de Kraft Foods.
Álvarez señala que la demanda mundial de café sostenible continúa aumentando. La aerolínea KLM ofrece solo café sostenible en sus vuelos, y la cadena McDonald's pronto venderá solamente café certificado en toda Europa. “Esto va a exigir que más productores, no solo a escala de El Salvador sino a escala mundial, opten por la certificación para poderle vender a estas compañías que están cada vez mas interesadas en comprar café diferenciado sostenible”, afirma.