Buscar noticias

 

 
Apuesta por responsabilidad social
 

imprime esta nota envia esta nota a un amigo opine sobre este tema

 

Responsabilidad. El próximo ENADE abordará el tema de la responsabilidad social y su papel dentro del crecimiento económico, que incluirá los aspectos ambientales en el desarrollo.


El grupo 35
aplicados

CEDES fue fundado en 1995 y desde entonces hay más de una treintena de empresas miembros.

Amanco de El Salvador

Avícola salvadoreña

Banco agrícola

Banco américa central

Banco de Comercio

Banco Cuscatlán

Banco Hipotecario

Cajas y Bolsas

Castaneda Gutiérrez

Cementos CESSA

CEL

Cristiani Bukard

Esso standard oil

Fertica

FESSIC S.a de C.V.

Grupo Freund


Era 1992, cuando en Brasil se dieron cita más de 170 países para analizar el futuro económico y ambiental del mundo. Allí, un grupo de empresarios liderados por Stephan Schmidheiny —empresario norteamericano— e impulsados por Naciones Unidas iniciaron una cruzada para incentivar el desarrollo de las naciones, pero no sólo apostándole al crecimiento y a la productividad.

  El deterioro del medio ambiente es un costo del cual los empresarios deberían responsabi- lizarse.”

Roberto Castaneda, presidente de CEDES.

 

La agenda acordada fue trabajar una estrategia de desarrollo que proteja el medioambiente, pero que a la vez garantice el desarrollo económico y social. Fue así entonces como se acuña el término de responsabilidad corporativa y nace la responsabilidad social empresarial (RSE).

Doce años después, aunque el término puede resultar desconocido para muchos, El Salvador ya cuenta con 35 empresas que se han convertido en fieles promotoras y practicantes de la RSE.

Pero, ¿qué es la responsabilidad social empresarial? En primer lugar, explica Ricardo Castaneda, presidente del Consejo Empresarial Salvadoreño para el Desarrollo Sostenible (CEDES), la RSE está formada por acciones voluntarias del empresariado. Acciones que buscan crear una mejor calidad de vida en los entornos más cercanos de la empresa, y eso pasa por atención a sus empleados, a sus núcleos familiares, cumplimiento de estándares laborales, medioambientales y contribuir a ampliar el acceso a la salud y educación.

“Es que es muy simple, si se contamina el medioambiente hay gente más enferma y si hay más enfermos el país tiene que invertir más, pero no hay recursos. Entonces hay que ser productivos y para eso se necesita gente sana”, resume Castaneda.

Además, los defensores de este tipo de prácticas, que pueden ser tan variadas —desde la construcción de una guardería para hijos de empleados, un parque, un código ética o cumplimiento de normas laborales— agregan que si bien la RSE requiere una inversión al inicio de su implementación, más que originar costos, las empresas obtienen beneficios mayores a los económicos.

Estudios de CEDES señalan que sólo el deterioro ambiental, que incluye ríos contaminados en un 90 por ciento, equivale al 4 por ciento del producto interno bruto (PIB), es decir que se han perdido más de $600 millones anuales. Mientras, las tasas de crecimiento del país no alcanzan ni el 2 por ciento del PIB.

Por eso el mayor reto es que este tipo de prácticas, ya aplicadas en empresas como La Constancia, TACA, Esso, CESSA, CEL, Tabacalera, Banco Agrícola, Cuscatlán, entre otras, es diseminar “masivamente” los beneficios de ser responsables con la sociedad y con el medio ambiente.

“Para generar riqueza y ser responsable no basta con pagar los impuestos y encontramos en esta herramienta una respuesta integral que le da ‘predectibilidad’ y futuro a la forma de hacer negocios”, reconoce Federico Colorado, presidente de la Asociación Nacional de la Empresa privada (ANEP).




Salvadoreño condenado a muerte insiste en inocencia