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La responsabilidad social no debe confundirse con caridad, pero sí
es innegable que el empresario que es socialmente responsable tiene más
éxito del que no práctica esos valores.
Eso lo tienen claro Jorge Zablah y César Catani Papini, dos exitosos
empresarios cuyas empresas practican a diario con sus socios, empleados,
clientes, comunidad y medio ambiente las virtudes que caracterizan a la
responsabilidad social empresarial (RSE).
Practicar esas cualidades no es otra cosa que estar en paz con los demás
cuando se produce, comercializa y se convive en los negocios.
El empresario tiene la obligación no solamente con sus accionistas,
sino que también con sus empleados y la comunidad, dice Zablah
cuando se refiere a la imperiosa necesidad de dejarse llevar por la RSE.
La responsabilidad empresarial, adicionalmente, es para compensar
un poquito a los más necesitados con los beneficios de la empresa,
agrega al concepto Catani Papini.
La compañía que preside, Cemento de El Salvador (CESSA),
es un buen ejemplo de la responsabilidad empresarial que ellos manejan
en el tema de medio ambiente, por mencionar un aspecto.
CESSA cuenta en una de sus plantas con un horno que traduce en energía
todos los desperdicios, primordialmente llantas y papeles.
Zablah, que encabeza a Tabacalera de El Salvador, también tiene
algo qué contar sobre la responsabilidad empresarial que promueve
en sus negocios.
Un ejemplo es el concurso de pintura para jóvenes no profesionales
que realizan desde hace 19 años.
Sin ánimo de ser jactanciosos, ambos empresarios destacan que
impulsan de varias maneras la RSE, convencidos además que la responsabilidad
social es un buen negocio, porque quien lo practica gana, porque
hace que todos estén satisfechos, a juicio de Zablah.
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