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Tras el imperio de las farmacias
LÍDER: Del corazón de Wall Street saltó a la dirección de la cadena de farmacias más grande del país, MEDCO. Alejandro Dueñas ha sido artífice de la expansión de su empresa y apoya la gestión de un proyecto comercial familiar, La Gran Vía.

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  Aparte de lo técnico y visionario que una empresa puede tener, fundamental para mí es la amistad, la honestidad, la integridad, la transparencia, ser sincero. Creo que todos somos inteligentes y hay que asumir que la persona que hace negocios con uno también es inteligente.”

 

Analista financiero de JP Morgan, un banco de inversión que puede contarse entre los más importantes del mundo. Noventa horas semanales asesorando a los grandes inversionistas de Wall Street y a firmas de la talla de Telefónica y América Móvil. A sus 27 años, Alejandro Dueñas, presidente de farmacias MEDCO, ya ha escrito esa experiencia en su currículum. Digno de envidia de cualquier economista de cuarenta.

Pero ser especialista en Negocios Internacionales y Finanzas, graduado de la Universidad de Georgetown (Washington, D.C.), y contar con un historial de éxitos, no le impide a Alejandro conservar el mote de un joven alegre, humilde y creativo. Su espontaneidad es tan real como su capacidad de calcular la vida.

Su niñez y su juventud han transcurrido en Estados Unidos. El conflicto armado obligó a su familia a emigrar, pero jamás se desligaron de sus raíces. Además de tener negocios en el país y de que viajaban de visita constantemente, el ambiente casero era el típico salvadoreño.

“El Salvador siempre ha sido parte del máster plan”, señala.

Ese “máster plan” lo trazó a los 16 años. Nunca

anduvo a la deriva. A esa edad, estaba cien por ciento seguro de lo que quería hacer con su vida: dedicarse al mundo de los negocios y las finanzas.

Hijo y nieto de hombres de negocios, Dueñas consideró que era natural heredar la profesión. Nunca evaluó la posibilidad de dedicarse a otra cosa, siempre supo que debía “quedarse en su territorio”.

Su padre, Miguel Dueñas, no sólo le brindó la educación profesional que le ha permitido cumplir sus sueños, sino los sólidos principios que, según él, hacen de un empresario un hombre de éxito.

La principal enseñanza que su padre le ha dado, dice Alejandro Dueñas, es que debe ser correcto.

Antes de tomar una decisión, “reflexiono y actúo en la forma que creo que para mi padre sería la correcta”, sentencia.

El camino de un líder

La Gran Manzana lo recibió a los 22 años. No había un tan sólo lugar que fuera más ideal en el mundo que Nueva York, el centro financiero estadounidense, el corazón de las finanzas, para un hombre que no quería jugar en pequeño, sino formarse en las grandes ligas.

Después de su ardua formación universitaria, Alejandro Dueñas se lanzó a la ciudad de los rascacielos, y devoró a Wall Street. Un largo y complicado proceso de entrevista para incursionar en JP Morgan sólo fue un camino en el que él avanzo con paso firme, directo al triunfo.

Consiguió un puesto cotizado. Estuvo tres años como analista financiero en esa prestigiosa institución. Se especializó en el sector de Comunicaciones, Media y Tecnología, en Latinoamérica.

Multinacionales como Telecom Italia y Telefónica estaban como clientes en su agenda, que estaba tan llena que prácticamente “dormía y amanecía en la oficina”.

Los sacrificios personales —entre los que cuenta ver muy poco tiempo a su hermano gemelo y no poder venir a trabajar a los negocios familiares en el país— eran para él sólo el precio del bagaje y la experiencia que estaba logrando, conociendo cómo crecía “orgánicamente” una multinacional.

Esa experiencia le dio las bases técnicas y el criterio de trabajo que aplicó más tarde en El Salvador. Entendió cómo piensan las multinacionales, cuáles son los pasos para desarrollar un negocio y cómo fusionarlo, entre otros.

“Logré lo que yo quería alcanzar, cada etapa en la vida tiene su pico”, señala Dueñas.

Y el pico de su trabajo en la capital del mundo llegó. A mediados del año 2002, dejó el trabajo en la ciudad de los rascacielos y aceptó el puesto de presidente de la cadena de farmacias MEDCO, que para entonces contaba con unos 10 puntos de venta en El Salvador.

Reconoce que para él fue un “tremendo reto”, pues no tenía experiencia en liderar una operación. Pero lo aceptó. Arrancó con miedo e inseguridades, dice, pero rápidamente lo superó.

Dueñas se formó en uno de los ambientes más competitivos del mundo. Sin embargo, en ningún momento subestimó las dificultades del mercado de farmacias en el país.

Una industria fragmentada, tres farmacias en cada esquina, 2,500 en todo el país. Un negocio en el que los márgenes de ganancia son bajos y en que para ser exitoso hay que apostarle a grandes volúmenes. Nada de eso lo detuvo.

En dos años, Dueñas y su equipo han logrado que MEDCO crezca a 29 farmacias en el país, convirtiéndose en la cadena con mayor presencia local. Además, este año dieron el primer paso de expansión en Centroamérica, al fusionarse con la cadena Meyco, que tiene 35 puntos de venta y es la número dos en el mercado guatemalteco.

Ambas cadenas, presididas por Dueñas, forman la corporación de su tipo más grande en la región y mueven $30 millones en ventas.

¿La estrategia del joven? Nada más y nada menos que sofisticar una industria “fragmentada y con leyes anticuadas”, un negocio que “la competencia tenía 30 años de administrar de forma familiar y sencilla”, señala. Su forma de hacer negocios, incluso, despertó el interés en el sector e hizo más eficiente la competencia, estima.

El plan no era crecer tan rápido, pero su entusiasmo le permitió no desaprovechar ninguna oportunidad de expandir la marca MEDCO. Esto incluyó la compra de una farmacia local, Fontana, y la creación de puntos de venta en supermercados.

La competencia “no había visto esa alianza”, pero él vio que los servicios de salud y comestibles eran complementarios.

Las leyes del país no permiten que haya una farmacia adentro de un supermercado, pero junto a su equipo, Dueñas ideó que las sucursales de MEDCO no estuvieran dentro, sino contiguo. Esa fue la plataforma de su crecimiento local.

Los éxitos en el país no eran el tope de las aspiraciones de un hombre enérgico y que le apuesta a lo grande. Dueñas siempre tuvo una visión regional. Centroamérica hay que verla como un solo mercado, dice, pues junta es del tamaño de Chile.

En abril de este año, MEDCO adquirió el 51% de la sociedad de las farmacias guatemaltecas Meyco.

Los planes de Dueñas para 2005: abrir otras tres farmacias Meyco en Guatemala, y entre tres y siete en El Salvador.

Además, entre sus metas cotidianas está la de que su negocio se siga diferenciando por el esquema de excelencia en el servicio y eficiencia que hasta hoy ha brindado al público.

Pioneros en servicios como entrega a domicilio gratis y venta de productos y servicios de conveniencia básicos dentro de la farmacia (revelado fotográfico, “dry clean”), las farmacias MEDCO son atendidas por 175 empleados, mientras que la planilla de Meyco suma 300.

Al frente de ellos, un joven. Muchos de sus empleados son mayores, pero Dueñas se ganó el respeto a base de transparencia, sinceridad y confianza.

Se quitó el estereotipo de “hijo del dueño” a base de trabajo y respeto por los demás. Lo que es y ha logrado ha sido por sí mismo.

“No pretendo saber todo ni tomar todas las decisiones... La base de los negocios es la amistad”, dice.

Activo por naturaleza, a Dueñas no le basta con dedicar más tiempo del que trabaja en JP Morgan a sus farmacias. Como “no se puede quedar quieto”, también se involucra de lleno en otros proyectos familiares. Uno de ellos, el novedoso desarrollo comercial La Gran Vía, que está por abrir sus puertas en la zona de El Espino.

Apoya de cerca la gestión del Grupo Dueñas en el proyecto La Gran Vía, liderado por su padre y su tío, el gestionar nuevos clientes.

Alejandro considera que el centro de estilo de vida, La Gran Vía, no es más que un aporte al país, una experiencia nueva que se le ofrecerá a los salvadoreños.

Entre números y construcciones que muchos piensan son fríos, Alejandro “tiene su corazoncito”. Siempre que puede, aporta donaciones de medicinas, y no duda de que cada vez se involucrará más de lleno en las obras sociales que por años ha desarrollado su familia, a través de la fundación Dueñas-Herrera.

Su mayor satisfacción, apoyar de cerca la salud. Tener un negocio que cura a la gente.





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