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El Salvador se lanzó a la búsqueda de más y mejores inversiones extranjeras, pero ya no está dispuesto a que se considere como su mayor ventaja competitiva el ofrecer uno de los más bajos costos de mano de obra en la región centroamericana. Por
eso, está construyendo una nueva plataforma de atracción de inversiones.
Bajo esta nueva plataforma lo que pide es que el nuevo capital que aterrice en suelo salvadoreño cumpla al menos tres condiciones básicas.
La primera de ellas, que sea una inversión que pueda complementar algunas cadenas productivas en el país y brindar un mayor valor agregado. En segundo lugar, se espera que sean capitales que traigan consigo una alta dosis de transferencia tecnológica. Además,
que sean en áreas innovadoras para permitirle al país convertirse en la punta de lanza de ciertos servicios a escala regional.
Si hay inversiones que cumplen esos requerimientos, el país les pondrá a disposición todo un sistema de incentivos, que según dijo Yolanda de Gavidia, ministra de Economía, no son estrictamente fiscales.
En ese tema este Gobierno ha presentado un cambio, pero como estamos sometidos a una competencia fuerte a escala internacional, estamos trabajando en un nuevo esquema, afirmó.
Dicho esquema contempla llevar la infraestructura básica hasta las zonas rurales para que se instalen nuevas empresas, compartir costos de capacitación, premiar normas ambientales y laborales, entre otros.
Mientras de define esta nueva estrategia, el gobierno de Antonio Saca ya tocó las puertas de inversiones taiwanesas y suramericanas en el área de textiles y de servicios como call centers.
La idea es salir de ese círculo de países que están enfrentado una reducción en los ingresos de inversión extranjera directa (IED). Según las estadísticas del Banco Central de Reserva (BCR), el país percibió al cierre del 2003
$156.5 millones, una caída de más de $50 millones si se compara con los ingresos de IED del 2002, que superaron los $200 millones.
¿Qué es lo que falta entonces? Crear mejores condiciones para que se elija al país entre todo el mapa de opciones que se tienen, y eso pasa por fortalecer el sistema jurídico, aprobar un marco de libre competencia, abrir más mercados con acuerdos de libre
comercio, crear apoyos a la competitividad y sistemas de información para las pequeñas y microempresas.
Sin embargo, Blanca Imelda de Magaña, viceministra de Economía, recuerda que aunque eso se puede mejorar y se tienen otras ventajas en áreas como las telecomunicaciones, energía, bancos y en estabilidad macroeconómica, la educación y la estabilidad
política siguen siendo los grandes retos.
Tenemos que hacer ver que llevamos 12 años construyendo nuestra democracia y que estamos dispuestos a crear una plataforma de educación de mediano y largo plazos, acotó.
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