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El derrumbe del puente sobre el bulevar del Ejército, que conecta Soyapango con San Salvador, no hizo más que darle la razón al sector industrial de la necesidad de reactivar el tren para ahorrar combustibles.
El desplome también obligó al Gobierno a montar sentidos únicos para los transportistas que viajan de oriente hacia la capital y viceversa, otra medida que la industria maneja para palear la altísima factura petrolera.
¿Por qué estas medidas no se dejan permanentes?, se preguntó el presidente de la Asociación Salvadoreña de Industriales (ASI), Napoleón Guerrero, quien identifica al elevado costo de los combustibles como el principal factor para que
su sector se mantenga en signos negativos de crecimiento.
Y eso preocupa grandemente a los industriales, que miran agravada su situación ante los altibajos de la economía estadounidense, como principal socio comercial de los salvadoreños, y ante el atraso que se dio en el Congreso para aprobar el presupuesto de la nación
para este año.
Si habían unos proyectos de infraestructura, que dinamiza todo el sector de la construcción y la industria conexa a la construcción, y no hay presupuesto no hay desarrollo de estos sectores, afirma Guerrero.
La construcción y el sector industrial son para él precisamente los rubros de menor crecimiento, lo que se mira reflejado en los casi 15 meses seguidos en que el índice de volumen de producción industrial (IVOPI), que publica el Banco Central de Reserva (BCR),
aparece en números rojos. Apenas en agosto de este año es que el banco publicó que el indicador había terminado en un 0.15 por ciento más en comparación con el mismo mes del año anterior.
La presidenta de la Cámara de Comercio e Industria, Elena María de Alfaro, comentó que ese halo de crecimiento responde un poco al FOVIAL, y a la cola que la construcción todavía agarra por la reconstrucción después de los terremotos
del 2001.
Pero un sismo es lo que se avecina para la economía en general si no se implementan medidas para minimizar los impactos que tiene el costo del petróleo, cuyo costo internacional del barril sobrepasa por mucho los 50 dólares y con tendencia a aumentar.
Entre otras medidas, la ASI propone que se utilice el Pacto de San José, que supone la compra de petróleo a precios preferenciales, y cobrar el IVA a un precio tope y no por el costo total del barril.
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