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No puede dejar pasar la entrevista sin rendirle tributo a su madre, quien fue la que decididamente le enseñó a luchar y a decir siempre lo que piensa. Antonio Cabrales, presidente de FUSADES, utiliza los indicadores del débil crecimiento del país de los últimos
cinco años como punto de partida para apoyar sus aseveraciones y demostrar que los motores de crecimiento del país nunca serán eternos. El ex ministro de Agricultura en la época de los Acuerdos de Paz asegura que la búsqueda de la innovación no es
fácil y menos aún cuando hay miedo a arriesgarse.
En medio del estancamiento económico y una inminente caída de la inversión interna y externa, ¿qué puede hacer crecer al país si hasta los fondos del Gobierno están atados a una reforma fiscal?
Cuando era parte del gobierno de este país creíamos todos que las reformas que se habían aplicado eran las que habían impulsado el crecimiento hasta esas tasas por encima del 4 por ciento. El Salvador fue el tercer país en aplicar reformas de apertura
después de Chile y México. De repente vino un deslizón que demostró que la bonanza que se vivió luego de los acuerdos no fue totalmente producto de las medidas económicas, sino más bien fue la respuesta a una demanda deprimida durante 12 años
de guerra. Entraron las remesas y eso es prácticamente lo que potenció la economía.
La toma de conciencia nos deja con un modelo económico enfocado más en la productividad que en lo social, ¿es eso lo que ha hecho que el país ya no crezca?
El país está creciendo, pero menos. En FUSADES contratamos precisamente a consultores como Ricardo Hausman, que se juntó con otros siete economistas de Harvard y encontraron que la economía ya no respondía porque nuestros motores de crecimiento del pasado
se habían perdido.
¿Irremediablemente entonces?
El algodón ya prácticamente ni se sembraba, el café emproblemado por los precios y ésta era la tercera parte de los ingresos del país, además del azúcar sin posibilidades de mayor expansión internacional. Ellos pidieron entonces que
el país entrara en una fase de autodescubrimiento.
¿Qué tantas posibilidades tiene el país para el autodescubrimiento cuando se necesitan recursos y tiempo para hacerlo?
En el país hacen falta capitales de riesgo. Actualmente los bancos tienen fines comerciales, lo que es comprensible debido a las grandes cantidades de accionistas que manejan y a los cuales tienen que responderle. Más allá del Banco Multisectorial de Inversiones se
necesita también todo un aparataje para respaldar aquí la cultura emprendedora.
¿Y cuánto nos va a costar?
El punto es que las instituciones para montar un sistema nacional de innovación existen, pero han tenido esfuerzos descoordinados. Hay que crear una red, estas unidades ya reciben presupuesto, no se necesitan más fondos. Sabemos por donde hay que seguir el camino, sólo
falta que caminemos juntos, incluyendo a las universidades en este proyecto. Estamos hablando de abrir la mente tratando de seguir modelos de innovación como el chileno y conociendo los modelos como el de Sillicon Valley, por ejemplo.
¿Actualmente los empresarios y la apuesta del Gobierno sigue siendo el tratado de libre comercio (TLC) con Estados Unidos, debemos de quedarnos a esperar ese motor mientras tanto?
Se necesita una reconversión industrial y productiva, una industria nueva que no funcione con base a mercados cautivos. Nuestra productividad no había crecido en 30 años porque no se necesitaba, porque existía proteccionismo; ahora las reglas van a ser diferentes.
¿Esa reconversión de la que habla es la que tiene que pasar por la innovación entonces?
Mientras eso no se dé vamos a seguir con la economía deprimida y la reactivación de los sectores seguirá dormida.
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