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Ni Barcelona... ni Real Madrid

El fútbol es el deporte más hermoso. Disfrutar un Real Madrid-Barcelona es una suerte de aficionados. Pero de eso a ser fanático de uno de esos clubes, hay una diferencia abismal propia de la falta de identidad.

Jaime Ulises Marinero
Editor de El Heraldo de Oriente

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Imprimir Enviar nota Fecha de actualización: 5/16/2008

 

is hijos le van al Real Madrid, se saben todos los ires y venires de ese club. Para ellos una victoria del cuadro merengue sobre el Barcelona les sabe a gloria. A sacarse un 10 en un examen de matemáticas.

Ellos no comprenden por qué yo no le voy al Barcelona o al Real Madrid. Es más, no entienden cómo puede haber un salvadoreño, al que le gusta tanto el fútbol, que no apoye a uno de esos dos clubes. En su colegio no hay quien no se decante por los blancos o por los azulgranas.

Sencillamente no le voy a esos clubes, sin ser chauvinista o antiglobalización deportiva, porque soy salvadoreño y como tal le voy al fútbol nacional. A mis amigos, compañeros y a mis propios hijos, les he hecho creer que le voy al Deportivo de La Coruña. En realidad sí le voy a ese equipo, pero si pierde, empata o gana, casi me da igual, excepto si he apostado al marcador.

Mi pasión, aunque suene raro, es el fútbol silvestre nacional. Ese que se juega en canchas que parecen potreros o pedreras. Disfruto un partido entre los dos peores equipos del torneo institucional de LA PRENSA GRÁFICA más que un juego que solo veo por televisión.

Conozco mucha gente que vive con pasión desmedida su fanatismo por los dos equipos más poderosos de España, país al que probablemente nunca visitarán. En alguna ocasión me he dado cuenta de pleitos tontos entre aficionados rivales. Uno que se molesta porque el famoso Raúl González no es llamado a la selección y el otro por el despido de técnico holandés Frank Rijkaard.

Recientemente se jugó el clásico y mucha gente habló más del partido que de cualquier otro tema. Aquí, en nuestra sala de redacción, por ejemplo, es posible vivir fanatismos descontrolados. Periodistas que sufren como una agonía la derrota de su equipo o que viven con euforia la victoria. Por supuesto estamos los pocos que no apoyamos a esos dos equipos y que siempre somos felices, ya sea por sus derrotas o por sus victorias. Nos da igual.

Aunque suene a “out” me entristece que la gran mayoría de salvadoreños apoye a esos equipos, porque de esa forma no avanzamos en nuestro arcaico fútbol nacional. En México, Costa Rica, Panamá, Guatemala, Honduras, Estados Unidos, Trinidad y Tobago, Jamaica, y otros países del área no hay fanatismo hacia la liga española y han logrado avanzar hasta niveles insospechados. Está el caso de México, cuyos equipos son de primer nivel en competencias suramericanas y cuentan con clubes como la UNAM, capaces de derrotar (y bailar) al Real Madrid en su propio estadio.

Los salvadoreños debemos admirar el fútbol europeo, porque es de primer nivel, pero de eso a idolatrar a equipos como el Real Madrid o el Barcelona, hay mucho de desazón.

Ahora mismo si la selección de El Salvador juega contra Brasil o España, pues gritamos por la azul y blanco. Nuestro fútbol.