Un nutrido grupo de curiosos invadió la concha acústica del parque Guzmán de la ciudad de San Miguel para presenciar el festival de los juegos tradicionales populares que preparó la alcaldía migueleña en el marco de la Jornada Cultural 2008 Shalom Israel.
Aunque los animadores repetían que la jornada de juegos estaba dedicado al 60.º aniversario de la fundación del Estado de Israel, las personas reunidas en el parque solo estaban interesadas en presenciar cómo se atrapaba al famoso cuche encebado, o en conocer a la persona capaz de subir por el enmantecado palo.
“Hay que ver cuánto se tardan en agarrar ese cuche, porque está bien encebado. El que lo agarre lo puede vender en $50”, decía una mujer que esperaba con ansias a que el animal fuera liberado.
Al grito de “suelten el cuche encebado”, un cerdo cubierto de grasa vegetal comenzó a correr entre el grupo de curiosos, mientras era perseguido por una docena de hombres y niños.
La libertad del animal duró poco. En menos de cinco minutos fue atrapado por José Rivera.
“Lléveselo, el cuche es suyo, para que lo haga en chicharrones y lo comparta con su familia”, dijo uno de dos payasos animadores.
Ni corto ni perezoso, el hombre se acomodó el cerdo en la espalda y partió con rumbo desconocido.
El siguiente juego atrajo más personas. Como el reto era mayor, el ganador se llevaría $100 por trepar a un palo que además de medir 10 metros estaba cubierto de aceite quemado.
Unos intentaron trepar por el tronco, pero era imposible sostenerse sobre la resbaladiza superficie del palo. Otro grupo se organizó y trató de construir una torre humana, pero fracasaron. Al final, la paciencia y el ingenio triunfaron. Juan Hernández llegó a la meta con la ayuda de dos cuerdas y el apoyo de sus amigos, que lo animaban.