Ciento ochenta familias en extrema pobreza en Arambala y 100 en San Fernando son el foco de atención para el Programa Regional de Seguridad Alimentaria y Nutricional para Centroamérica y la Asociación de Cooperación para África y América Latina (PRESANCA-ACRA), que se lleva a cabo en la zona.
De acuerdo con la directora del proyecto en Arambala, Claudia Martel, se trabaja con las familias en la creación de granjas de aves, así como en la protección de fuentes de agua y reforestación.
“Este proceso tiene un fuerte componente educativo, debido a que existe un gran déficit de proteínas en la alimentación de los niños. Se trabaja en mejoramiento de los menús, porque acostumbran comer con un porcentaje alto en carbohidratos”.
La dieta en la zona carece de carnes y leguminosas, por lo que se trata de introducir en la dieta la incaparina, que contiene, según Martel, una mezcla de leguminosas, incluyendo la soya.
El porcentaje de desnutrición crónica en Arambala está en el 9% y la desnutrición aguda en el 30%, lo que provoca que a nivel escolar se vean déficit en la talla de los niños.
“Estamos introduciendo también estanques para que la gente pueda incluir en su dieta el pescado”, comentó la directora.
Recientemente, el programa alimentario celebró un festival nutricional, en el que la población tuvo la oportunidad de degustar platillos elaborados a base de soya; además, disfrutaron de presentaciones artísticas y folclóricas de la zona.
“La intervención de PRESANCA-ACRA es en 25 municipios centroamericanos, como parte del plan de refuerzo y apoyo a la gestión local”, explicó Martel.