Aunque los cantones El Volcán y Placitas están a solo 7 y 13 kilómetros al noroeste de San Miguel, aún carecen del servicio de agua potable, lo que obliga a más de 400 familias a usar y beber agua lluvia.
Ana Paula Herrera, de 67 años, ha vivido toda su vida en el cantón El Volcán y recuerda que de niña iba a “cantarear”, para traer agua de otros lugares; actualmente, la recoge en un tanque construido con concreto, tapado con lámina y con contrapeso, que incluye la capota inservible de un vehículo.
Los lugareños de las faldas del volcán Chaparrastique no tienen manera de filtrar el agua y han confiado en el abate y el cloro para descontaminarla. Se la beben sin reparar, lo han hecho así por décadas y aseguran no enfermarse, aunque las estadísticas de la casa de salud indican que persisten las enfermedades gastrointestinales, especialmente en los niños.
Los habitantes aseguran que nunca gestionaron el servicio ante la administración del actual alcalde, Wilfredo Salgado, debido a que en una ocasión que se celebraba cabildo abierto y mencionaron la necesidad del agua potable, este les dijo en tono burlesco “alisten los canales que ya va a llover”, aludiendo a la forma de captar el agua que el lugar han usado por décadas.
Para el cantón El Volcán, hay esperanzas de contar con el servicio, ya que la cooperación japonesa donó $449,000 para ejecutar un proyecto, que incluirá a la población de San José Quelepa. La contrapartida de la comunidad es de $160,000.
Los pobladores han tenido que donar trabajo para la comunidad y para ellos mismos. Los que pueden pagar han cancelado $305 por el derecho al agua. Conduciendo hacia Placitas pueden observarse grupos de mujeres paleando tierra y cerrando la grieta en la que fue colocada la tubería. Sudorosas y cansadas se sienten satisfechas porque están contribuyendo con la comunidad y porque pronto tendrán con agua potable.
De acuerdo con Guadalupe Sorto, uno de los gestores del proyecto, el 23 de julio se hará la primera prueba para verificar cómo llega a cada casa el proyecto.
Según el alcalde, Wilfredo Salgado, la alcaldía no tiene capacidad para ayudar a todas las comunidades, a menos que la población pague 10 años de adelanto de impuestos.
Por ahora, los pobladores de El Volcán esperan su proyecto. Mientras, las demás comunidades seguirán tomando agua lluvia.