A su hijo. Cristiano Ronaldo dedicó a su hijo los tres goles que anotó ayer al Getafe. El pequeño estaba en uno de los palcos del estadio Santiago Bernabéu.

“Hat trick” de uno, “póquer” del otro: Cristiano Ronaldo y Lionel Messi protagonizaron ayer con un festival de goles la antesala del duelo entre ambos en el clásico entre Real Madrid y Barcelona del próximo miércoles.

El delantero portugués anotó tres de los cuatro goles del Real Madrid en la goleada por 4-0 sobre el Getafe, mientras que “la Pulga” marcó cuatro de los cinco tantos del Barcelona en la contundente victoria por 5-1 sobre el Osasuna.

“Parece que Messi no tenga meta. Solo podemos desear que siga disfrutando de lo que hace. No creo que Leo necesite a Cristiano para motivarse, tiene una ambición desmesurada”, aseguró Jordi Roura, asistente de Tito Vilanova y por el momento líder interino del banquillo azulgrana.

Ambas apariciones protagónicas no hicieron más que ensalzar el duelo que mantienen entre ambos, desde que el luso llegó a la Liga española, en 2009.

Las dos estrellas de los dos equipos más grandes de España saben que todos los focos estarán puestos sobre sus actuaciones en las semifinales de la Copa del Rey y que pueden cumplir un papel determinante en la clasificación a la final del certamen.

A lo largo de la temporada, ambas estrellas demostraron ser imprescindibles, especialmente en el clásico: durante el empate por 2-2 en la primera rueda de la Liga, cada uno anotó los dos tantos de su equipo y significó la mayor pesadilla para el rival.

En el partido del mediodía español de ayer, Cristiano se tomó todo un tiempo para aparecer en escena.

Después de que Sergio Ramos abriera la cuenta contra el Getafe, en el comienzo de la segunda mitad, el delantero resultó letal en el arma que mejor sabe manejar el Real Madrid, el contraataque.

El portugués construyó su triplete en apenas 10 minutos, suficiente para que pueda demostrar su enorme repertorio de definición: un gol de mano a mano, otro de cabeza y el tercero de penal.

“Cristiano ha vuelto a demostrar que es un jugador muy grande y que le viene muy bien al club. Es un jugador que contagia al equipo”, afirmó Sergio Ramos.

Unas horas después, Messi pareció haber entendido los tres goles de su némesis como un desafío personal y decidió actuar en consecuencia ante el Osasuna.

Un golazo a los 11 minutos sirvió para abrir la puerta y un tanto de penal, antes de la media hora, sirvió para encauzar la paliza del líder del campeonato contra un rival que ya estaba con 10 jugadores en el campo.

El argentino, que el viernes no se había entrenado por una sobrecarga muscular y que hasta el sábado estuvo en duda, selló la victoria en la segunda mitad al ponerle el broche de oro a dos jugadas colectivas con la marca registrada del Barcelona.

Como si fuera poco, Messi se convirtió ayer en el primer jugador de la historia de la Liga en anotar al menos un gol en 11 jornadas consecutivas.

“Cuando convives con él cada día, lo ves trabajar y todo lo que hace lo tomas con cierta naturalidad. Luego, te paras, lo piensas y te llevas las manos a la cabeza”, añadió Roura sobre el ganador de los últimos cuatro Balones de Oro.

Así como sucedió en las últimas tres temporadas, ambos delanteros comandan la tabla de máximos artilleros de la Liga.

El asunto es que Messi está firmando en el actual curso unas cifras de escándalo: tiene 33 goles en apenas 21 partidos y supera al portugués nada menos que por 12 goles.